Chapter 103

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Dos días después...

- Es muy duro...

- Shashahsha, parece que esta vez no ganaremos, Tokhs-sama

- No digas tonterías, puede que sea muy fuerte, pero debemos esperar hasta que encontremos suficiente información, tú sólo encárgate de esa niña, no ha hecho nada aún pero algo me dice que no debemos subestimarla.

- Shasha, entendido~ ¿no importa si la despellejo o la descuartize?

- Haz lo que quieras...

Aún en los territorios de la zona boscosa, la adalid Tokhs corría rápidamente evadiendo ágilmente como un ninja cada árbol u otro obstáculo que se le interpusiera al igual que su sirviente Zercy que corría a igual velocidad pero de forma más relajada. Después de la muerte de Russia, tan sólo le quedaba la rubia que de sentido común no tenía nada, por eso Tokhs intentaba advertirle o indicarle algo cada vez que podía. La personalidad de ella era la de una chica seria y calculadora, por eso ella siempre se sentía en conflicto con Zercy que era una chica más impulsiva y despreocupada.

Por el otro lado a una docena de metros de distancia casi a la misma posición que las otras...

- ¿Posición?

- Sesenta grados, catorce metros, suroeste, noventa kilómetros por hora.

Por detrás de Dio volaba la pequeña Rin que revelaba la posición del enemigo con su habilidad secreta. La razón de eso era más que evidente, ahora ella acompañaba a Dio que se había sentido obligado a usar a su sirviente porque Tokhs lo estaba haciendo también. No quería hacerle creer que él era más fuerte o que era arrogante por luchar solo...esto y por la otra razón de que Zercy de por sí ya era un problema con su artillería pesada que no sólo se limitaba a disparar munición pequeña. Si Zercy estaba de muy buen humor y en buena forma incluso podía lanzar misiles teledirigidos con potencias desde cien hasta quinientos mil kilogramos de TNT, pero sus usos eran limitados. Por eso Dio tenía que recurrir a su sirviente más efectiva que tenía para el combate. Las estadísticas que Rin y Liv tenía eran las mejores, pero al mismo tiempo era la más débil en defensa.

- ...Misil

- Sí...

Debido a que los escudos de Rin eran débiles, ella iba indicándole a su amo cuándo debía levantar uno, como en este instante en que un misil chocó contra la barrera que terminó destrozándose con el impacto, los escudos de Dio tampoco eran buenos, pero resistían más.

"Si Seira estuviera aquí...no, deja de pensar en ella"

Era cierto que los escudos de Seira podían aguantar hasta el misil más potente de Zercy. Pero además del primer castigo, Dio le había ordenado a Seira permanecer encerrada en la sombra de Tori por un año entero sin posibilidades de salir ni ver el mundo exterior ni a nadie más a excepción de su hermana Tori que se encargaría de alimentarla.

En el silencio, la oscuridad, el tiempo y con sus anhelos rotos, la última vez que Dio la miró parecía una desquiciada sacada de algún hospital mental, al borde de la locura y sin dejar de rogar a gritos por clemencia.

Dio había sido rotundo con su decisión que había inspirado más respeto de parte de sus sirvientes que habían pensado en Seira como alguien que había roto la confianza de todos. Si Dio la perdonaba así como así, Seira lo volvería a hacer y las malas opiniones de las demás recaerían en su mismo amo que sería incapaz de reprender a una sirviente desobediente.

Había hecho lo correcto, él y las demás así lo creyeron.

Así que desde ahora, Rin iba a ser la sirviente que estaría al lado de él aunque no sirviera para nada como support.

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