Durante tres días fui vigilada día y noche por Tim, Brian y Toby. No es que me molestase, después de los incidentes en el bosque agradecía cualquier compañía. Aún seguía preocupada por Jay y más de una vez había intentado convencer a mis guardianes de dar una vuelta por el parque, con la intención de ver si Jay había regresado o si por casualidad salía del bosque. Pero ellos parecían adivinar mis pensamientos y se negaban.
Estaba tumbada en el sofá, con la espalda apoyada en éste y las piernas sobre el regazo de Jack. Que increíblemente, esa tarde estaba en casa. En uno de los sillones estaba Brian, abrazado a un cojín mientras miraba la televisión.
Veíamos una película, a la cual yo casi no prestaba atención. Mientras la pantalla se llenaba con imágenes llenas de color y acción, y mis dos compañeros parecían entretenidos con la película. Mi mente volaba a otro lado, intentaba trazar un plan para poder buscar a Jay. En mi cabeza resonaba un murmullo, un murmullo inquietante. Debía recordar algo, algo realmente importante, pero cada vez que intentaba averiguar qué era lo que debía recordar la cabeza comenzaba a dolerme.
Eso, unido a los remordimientos por no haber encontrado a Jay, mientras que él arriesgó su vida para poder salvarme, me hacía sentir como una criatura despreciable. No sólo no lo había encontrado, si no que ni siquiera tenía una pista, o el más mínimo indicio de dónde podría estar.
¿Seguiría en el bosque? Si seguía vivo, era poco probable. Pero si no estaba en el bosque, ¿dónde estaba? Habría ido a un hospital, ¿no? Entonces porqué no llegaban noticias de él. Su casa seguía vacía, y la casera ya había ocupado su habitación. Hacía tan sólo unas horas había llamado a mi teléfono para que fuésemos a recoger las cosas de mi amigo ya que no había pagado la semana de alquiler y quería alquilar de nuevo la habitación.
¿Y si estaba muerto? Eso explicaría porqué no recibía noticias de él. Pero cada vez que pensaba que mi amigo podía estar muerto, un nudo se alojaba en la boca de mi estómago y mis ojos comenzaban a arder, a punto de soltar todas las lágrimas que aún no había derramado.
Seguía inmersa en mis pensamientos mirando el techo sin darme cuenta. No me enteré de que la película había terminado, de que la televisión ahora estaba apagada y de que mis dos compañeros me observaban con gesto preocupado. Con las yemas de los dedos Jack comenzó a pasar sus dedos por mis rodillas, intentando así llamar mi atención. Sus caricias comenzaron a hacerme cosquillas y con una ligera risa bajé la cabeza y los observé a ambos.
—¿Qué pasa? -pregunté paseando mi vista de uno a otro.
—Has estado muy atenta a la película.
La voz de Jack sonaba tan grave como siempre, con su habitual tono burlón, pero ésta vez algo más incrementado. Sonreí, sintiendo que mis mejillas comenzaban a adquirir un poco de calor y me levanté del sofá.
—Voy un rato a mi habitación.
No dijeron nada, simplemente uno fue a la cocina y el otro volvió a encender la televisión. Subí las escaleras con un pequeño trote, crucé el pasillo y al fin llegué a mi habitación. Me tiré encima de la cama cansada y de nuevo miré el techo. Mientras observaba las formas del gotelé mi mente volvió al mismo tema. Pero rápidamente mis pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte y repentino dolor de cabeza. Fue fugaz, apenas un segundo, pero atravesaba mi cabeza como una cuchilla candente, haciendo que tuviese que cerrar los ojos y apretar los labios para no gritar de dolor. Durante estos tres días, desde que había salido del bosque, esos fugaces pero intensos dolores de cabeza se habían hecho muy frecuentes.
Inmediatamente después de sentir mi cabeza a punto de explotar alguien tocó la puerta de mi habitación.
—¿Sí?—-Al terminar de hablar la puerta se abrió, dejando ver la cara de Tim. Me levanté de la cama, feliz de haberle visto y le abracé—. ¿Qué haces aquí?
Me dedicó una sonrisa y posó sus manos sobre mi cintura, a modo de abrazo.
—Vístete, vamos a dar una vuelta.
—¿Una vuelta? ¿A dónde? —Me despegué de él, fui hasta el armario, y entonces habló.
—Últimamente has estado todo el día encerrada aquí. En parte lo hacíamos para protegerte, no queríamos que volvieses a desaparecer. —Me miró aún sonriendo, sentándose en mi cama mientras me observaba revolver mi armario para sacar algo de ropa—. Y nos ha surgido trabajo. Creo que así estamos todos contentos, ¿no?
Asentí, me parecía muy buena idea salir y tomar más aire fresco que el que una ventana te puede ofrecer.
—Y... —Me siguió observando. Una sonrisa ladeada de dibujó en sus labios—. Quizás ese trabajo nos lleve un par de días. Así que deberías meter algunas cosas en tu mochila.
Abrí los ojos sobremanera. ¿En serio? Un torbellino de emociones me fue invadiendo.
Sentía alegría, la idea de poder hacer un viaje, por pequeña que fuese hacía latir mi corazón de nuevo. Pero por otro lado, ¿estaría bien irse aún cuando Jay seguía desaparecido? La policía había empezado a investigar tras las veinticuatro horas de rigor. Me sentía extraña, y encontraba mis intereses confrontados. No me di cuenta de que Tim se levantaba de la cama. Sólo sentí unas manos acariciando mis brazos y una respiración en mi cuello que hacía que la piel de todo mi cuerpo se erizase y que mi pelo se moviese ligeramente.
—No podemos quedarnos. Sé que estas preocupada por tu amigo. —Sentí un beso en la nuca y su frente apoyada en mi—. Pero necesitamos ir ahí. Deja que la policía actúe.
Asentí, su voz sonaba suave y grave, y a cada instante parecía que intentaba hipnotizarme. Le eché de la habitación para poder cambiarme y tras ponerme la ropa preparé mi mochila. Sin embargo, aunque intentaba centrar mi atención en lo que estaba haciendo, no podía quitarme de la cabeza que Jay aún no había aparecido.
ESTÁS LEYENDO
Slave of Creepypastas.
Fanfiction¿Crees que los Creepypastas no son tan malos? Entra y lee la historia de Lara, la cual fue obligada a servir a algunos de ellos. Ven y descubre que los asesinos, siempre serán asesinos. ¿Crees que sobrevivirás? 25/06/2023 #9 #LAUGHINGJACK 19/06/202...
