Capíulo V.

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Caí en la cama de Jack, aún temblando e incapaz de moverme. Aún sentía sus manos encima de mí. Sus besos, aunque para nada eran deseados, habían hecho que dentro de mi se despertasen sensaciones extrañas. Sensaciones que habían dormitado en mi interior y que ahora se alzaban y yo no llegaba a comprender.

Unos pasos acelerados se precipitaron por las escaleras hasta el cuarto en el que me encontraba, y ahí lo vi, con la respiración algo entrecortada y su pelo negro revuelto por la carrera.

    —E-estás... ¿Estás bien?

Me levanté de la cama y fui corriendo hasta él, abrazándome con fuerza. Pronto las lágrimas y los sollozos me impidieron responderle. Estaba aterrorizada, ¿por qué había venido a por mí? ¿Por qué me sentía tan extraña? En un intento por calmarme tomó mi cara entre sus manos.

    —Tranquilízate —Miró directamente a mis ojos. Pero algo extraño había en ellos. Un brillo siniestro y perverso, como si disfrutase de mis lágrimas, de mi miedo. Instintivamente me alejé de él. Ahora sus brazos ya no me parecían tan seguros. Ni su sonrisa tan reconfortante. Por unos escasos segundos creí ver que Jack no era realmente Jack, si no un payaso. Un payaso mórbido, de aspecto siniestro y malvado. Mi corazón latía desbocado, por si no hubiese sido suficiente con la visita de aquél hombre, ahora comenzaba a tener alucinaciones. Tan pronto como las deformaciones de su rostro aparecieron, también desaparecieron. Las lágrimas corrieron más rápido por mis mejillas, y mi cuerpo se convulsionaba sin remedio por el llanto. Jack volvió a abrazarme, pasando sus manos por mi pelo intentando tranquilizarme.

    —Lara, explícame qué ha pasado, por favor.

Intenté tranquilizarme, lo suficiente para que mi voz no se rompiera al hablar. Lo suficiente para que pudiese entenderme.

    —Yo... Yo estaba aquí y un chico...

    —¿Entró alguien en casa? -asentí.- ¿Te forzó a hacer algo?

Le miré directamente a los ojos y volvieron a abnegarse en lágrimas. Volvió a apresarme contra su pecho, dejando que mojara su camisa con mis lágrimas.

    —¿Te acuerdas de su aspecto?¿Te acuerdas de cómo era? —Asentí aún con la cara en su pecho.

    —E... Era muy pálido. Tenía una sonrisa cortada... Y... —mi voz se rompió y no pude continuar.

    —¿Estás segura? —volví a asentir—. Eso parece algo de creepypasta.

Levanté la cara, era la primera vez que escuchaba esa palabra, aunque no entendía por qué me resultaba tan familiar.

    —¿Qué es creepypasta?

Sonrió y acarició mi cara con una sola mano, recogiendo mientras tanto la pocas lágrimas que aún caían por mis mejillas.

    —Búscalo en Internet. —Cogió mis manos, llevándome hasta su baño—. Date una ducha, ¿sí? Hará que te sientas mejor.

Accedí, entré en el cuarto de baño y comencé a desnudarme. Aún las piernas me temblaban, pero ponto el agua caliente que bajaba por ellas hizo que me relajase. Los pocos minutos que estuve bajo el agua hicieron maravillas y salí del baño algo más animada, sosteniendo una toalla alrededor de mi cuerpo. Mi ropa ya no estaba, supuse que Jack la habría llevado a lavar. Salí de la habitación y con los pies algo mojados recorrí el pasillo hasta mi cuarto. La ventana estaba abierta, pero tampoco recordaba cómo la había dejado, me vestí rápidamente, me senté en la cama y cogí el móvil. Creepypasta. Lo escribí y rápidamente mi amigo google me enseñó miles de páginas en las que podía investigar. Pinché en la segunda, pero el móvil no reaccionaba, volví a pinchar y comenzó a cargarla. Pero el móvil murió, la pantalla se puso en verde y se apagó. Volví a encenderlo y volví a buscar la página pero no resultó, ahora ni siquiera me cargaba la página de google cada vez que escribía la palabra "creepypasta". Probé con otras palabras y funcionaba perfectamente, con cualquier cosa, menos con creepypatsas. Me pasé al ordenador pensando que sería un probléma únicamnete del móvil. Lo encendí y probé suerte. La página de google cargó con normalidad cuando escribí la palabra, pero volvió a ocurrir los mismo que con el móvil. El ordenador se apagó, volví a encenderlo y probé suerte. La pantalla se oscureció y apareció el menú del sitema operativo, volvió a oscurecerse y apareció un texto: "You shouldn't have done that." La pantalla se puso roja y un texto, mucho más largo que el anterior y también en inglés apereció. Lo leí atentamente, como título tenía: Ben Drowned. La historia trataba sobre un chico que comenzó a jugar el Majora's Mask. Relataba su muerte y las consecuencias de ésta.

Pegué un salto, ¿qué le estaba pasando a mi ordenador? Intenté reiniciarlo, pero tampoco daba resultado, había perdido el control del ordenador. Me sentí observada, como si algo al otro lado del monitor estuviese mirándome, riéndose de mí, disfrutando con cada gota de sudor frío que caía por mi espalda. Las letras desparecieron y el ordenador se apagó. Quedé sentada en la silla, algo alejada del ordenador y con miedo de volver a tocarlo. ¿Lo habría roto? ¿Qué le había pasado a mi ordenador? Volví a encenderlo, notando como mis manos temblaban. Se encendió con normalidad y  busqué en mis diversas carpetas, cerciorándome que ninguno de mis archivos se había perdido. Nada, todo estaba como de costumbre. Volví a meterme en google y busqué una palabra al azar. Funcionaba. Lo apagué, aún aterrorizada por lo que había ocurrido y me metí entre las sábanas. El teléfono sonó, lo cogí, sin llegar a comprender quién podía llamarme a las cuatro de la madrugada.

    —¿Sí?

    —Hola Lara —su voz me sonaba familiar

    —¿Quién eres?

    —¿Cuál es tu película de terror favorita? —La frase la conocía más que de sobra. Era una de las fases que utilizaba el asesino de la película Scream. Pero la voz también fui capaz de reconocerla. Me levanté de la cama y fui corriendo hasta la habitación de Jack. Estaba tirado en la cama, riendo como un auténtico maniaco, con el cuerpo doblado por la risa y los ojos llorosos.

    —Eres un hijo de puta —colgué el teléfono y me lancé sobre él—. Mamón. —Me subí encima de él y comencé a darle puñetazos todo lo fuerte que podía, lo cual no era mucho. Él paraba cada uno de mis puñetazos, riéndose todavía con más fuerzas. Cansada, me fui de la habitación, dejando que se riera cuanto quisiera mientras yo me iba a intentar dormir sin tener demasiadas pesadillas. Cosa, que veía más que complicada.

Slave of Creepypastas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora