Entré dentro de aquél túnel intentando averiguar lo que había sucedido, o los secretos que guardaba en su interior. Los mensajes que acababa de leer no abandonaban mi cabeza y la sensación de claustrofobia en un lugar tan estrecho y oscuro, no dejaba de aumentar por momentos.
Avanzaba lento, y hasta llegué a creer que llevaba ahí horas intentando encontrar el final de aquél laberinto de hormigón.
Pero para mi desconcierto, y por si la sensación de estar ahí no fuese suficientemente desagradable, comencé a escuchar pasos. Sonaban sobre mi, alguien debía estar encima de mi. Pero, ¿cómo era eso posible? Me había asegurado de estar completamente sólo. El miedo de que alguien averiguase que yo estaba ahí abajo, y sobre todo, el miedo de que alguien como Alex o el encapuchado supiesen que yo estaba por ahí abajo, atenazaba mi cuerpo haciendo que mi corazón latiese desbocado. Sentí la sangre latir en mis oídos y por un momento pensé que si no era capaz de tranquilizarme, la persona sobre mi, también sería capaz de escuchar mis latidos.
Seguí avanzando, intentando esta vez hacer el menor ruido posible, aunque dudaba que alguien me escuchase si me arrastraba por debajo de una placa de hormigón, como era el caso. Avancé y avancé, intentando ignorar los pasos y centrarme en llegar al final, si es que lo había. A medida que avanzaba el túnel se hacía mucho más ancho. Y llegó un momento en el que podía ponerme en cuclillas dentro de él. Llegué a una parte donde el pasillo se hacía más ancho y alto, y en este lugar, entre unas tuberías rotas y cubiertas por una gruesa capa de polvo, encontré una carpeta con un símbolo que me resultaba extrañamente familiar. Al lado de esta carpeta había un muñeco de trapo con brazos y piernas desmesuradamente largos. No tenía en el rostro ningún rasgo pintado y tampoco llevaba ropa.
Cogí primero la carpeta y comencé a revisarla, eran unos informes médicos con la mayoría de las palabras tachadas. Por lo poco que pude leer, era un informe médico del año 1995, en el cual, el enfermo se llamaba Timothy. Sería... ¿sería Tim? Su apellido aparecía tapado con la marca de un subrayado negro, sin embargo sabía que era él.
Mientras examinaba la carpeta volví a escuchar los pasos sobre mi, pero esta vez con más fuerza. Ese sonido comenzaba a ponerme nervioso. Por casualidades del azar giré mi cabeza para mirar a mi espalda y por increíble que parezca, no estaba sólo. Detrás de mi había una criatura que ya había visto antes, un ser alto y sin rostro, vestido con un traje. Al mirarlo sentí cómo mi cabeza era atravesada por miles de cuchillas candentes. Cogí el muñeco y salí lo más rápido que pude del túnel.
Mi frustración crecía, sintiendo cómo ese ser me perseguía hasta que por fin, a lo lejos, no a más de tres metros, pude ver como la entrada del túnel se ensanchaba y se llenaba de luz. Salí corriendo, sin parar ni disminuir la velocidad hasta que llegué al coche todavía con miedo de que aquél ser me estuviera siguiendo.
Comprobé que lo llevaba todo, la cámara, los documentos y el muñeco. No quería volver a ese lugar, nunca más.
***
Desde que la misión había comenzado, las cosas no había parado de torcerse. Necesitábamos a Jay, pero Slenderman todavía no nos había explicado para qué. Simplemente nos mandaba a visitar a Jay o a Tim, para darles pistas de dónde debían mirar.
Sentía mucho aprecio por mi compañero, éramos como hermanos. Pero en los momentos que no era Masky, si no Tim, siempre me parecía mucho más lento de lo habitual. Era extraño como todos los proxys cuando volvíamos a ser quien en verdad éramos, ya fuese Tim o Brian, nos volvíamos mucho más tontos y lentos.
Caminaba amparado por la oscuridad que ofrecía la noche mientras me acercaba a una casa con las luces encendidas. Era la casa de Tim, y él estaba dentro. Me quedé escondido, esperando desde fuera que Tim se marchase y así yo pudiese seguir con mi trabajo.
Esta vez Slenderman me había encomendado a mi una misión de máxima urgencia. Para nuestra misión Jay era fundamental, aunque yo todavía no sabía para qué. Y así como Jay era muy importante, Lara también lo era, pero yo desconocía el motivo por el que ambos eran importantes. Desgraciadamente desde que habíamos vuelto a las cercanías del parque Rosswood todo se había ido torciendo poco a poco.
Alex había descubierto dónde estaba escondida Lara, cosa que no habría ocurrido si Masky no hubiese vuelto a ser Tim. Ahora Lara estaba desaparecida y necesitábamos encontrarlo antes de que sucediera algo realmente malo.
Mientras permanecía inmerso en mis pensamientos Tim al fin abandonó su habitación. Ésa era mi oportunidad. Abrí la ventana con cuidado, intentando hacer el menor ruido posible. Dentro olía a humanidad, se notaba que Tim llevaba mucho tiempo sin recoger. Busqué entre sus cosas sus pastillas y me las guardé. Fui hasta el armario donde debía colocar la cámara para poder grabar lo que iba a pasar y me escondí dentro del armario. Y simplemente esperé, esperé hasta que él volvió a la habitación, tosiendo y probablemente sintiéndose muy mareado. Pronto sentí la presencia de Slenderman. Él no se dejaba ver, pero eso era normal. Tim comenzó a convulsionar, efecto de que Slenderman estuviese tan cerca de él. Me dolía verle así, y no poder ayudarle. Es duro ver a uno de tus amigos así. Pero debíamos hacerlo.
A los pocos minutos dejó de moverse y en unos segundos se levantó, volvía a ser Masky. La cámara se apagó. No lo vi, pero sabía que ése era el siguiente paso del plan. Entonces Masky se levantó y con una media sonrisa me miró antes de ponerse su máscara.
ESTÁS LEYENDO
Slave of Creepypastas.
Fanfic¿Crees que los Creepypastas no son tan malos? Entra y lee la historia de Lara, la cual fue obligada a servir a algunos de ellos. Ven y descubre que los asesinos, siempre serán asesinos. ¿Crees que sobrevivirás? 25/06/2023 #9 #LAUGHINGJACK 19/06/202...
