Capítulo XXXIX.

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 Mi mente bullía, aún a pesar de que ya habían transcurrido varios días desde mi conversación con Brian, seguía sin asimilar cosas.

Me había dicho cosas que obviamente era imposible que él supiera, como que aquél psicópata, Jeff the killer, me había hecho visitas. Cosas como que a veces, veía siluetas recorrer el pasillo. Personas con chaquetas marrones que me seguían por la calle. Y un payaso siniestro que sustituía algunas veces a Jack.

Todo cuadraba, pero era tan siniestro y mórbido que me costaba creerlo. Las pesadillas, los dolores de cabeza y las visiones de gente extraña que cuando te girabas para comprobar si estaban, desaparecían, todo.

Me había dicho que Tim, era aquella sombra marrón que me seguía. Y que si algún día me encontraba en el bosque y le veía a él, no huyese, ya que él me reconocería. Y que daría igual que le llamase Tim o Masky, que era su supuesto apodo.

Me explicó, que Tim no podía recordar nada, porque sus recuerdos habían sido reprimidos por Slenderman para poder hacer la misión y guiar a Jay. Me contó que yo sufría lo mismo. Y que mi amnesia había sido causada por Slenderman. Y también me descubrió que ésa pérdida de memoria me la había causado por culpa de ése Jeff the killer, ya que por su culpa casi me matan. Y que Tim, o Masky, ya que no sé cómo llamarlo, había estado terriblemente enfadado e inaguantable porque yo no era capaz de recordarlo.

Aún así, también me dijo que ésa gente era peligrosa, todos. Sin excepción. Y que Tim y él, también lo eran. Y que si nos descubrían era más que probable que no nos volviésemos a ver. Nuestra única oportunidad era que las cosas acabasen como Slenderman quería.


Apreté los puños con ansiedad, a pesar de que Brian había completado los dos últimos años de mi vida con su historia, yo era incapaz de buscar esos recuerdos en mi mente. Bueno, siendo sinceros no todos. Había algunos que si podía buscar. Aquellos en los que aparecía Tim, esos sí podía recordarlos con total claridad. 

No era que yo había sido una calenturienta con un señor que acababa de conocer. Es que era una calenturienta que no olvidaba esas cosas con él. Eran recuerdos, no ensoñaciones. Eso me hacía sentir mejor. Suspiré y cerré los ojos mientras colocaba la botella de agua que Brian me había dado sobre mi frente. La cabeza me iba a estallar.



                                                                                             ***



Tras tres días conduciendo casi sin parar llegamos por fin a nuestro antiguo pueblo.

Lo primero que hicimos, después de ocupar una de nuestras antiguas casas, fue investigar toda la zona. No sólo huíamos de Alex, también queríamos estar preparados. Si conocíamos el terreno y nuevos sitios donde ocultarnos tendríamos más posibilidades.

Fuimos a un bosque cercano. El Sol brillaba con fuerza y hacía bastante calor. Las hojas secas crujían bajo nuestros pies. Nos adentrábamos intentando recordar la zona y buscar nuevos escondites, como veníamos haciendo desde que habíamos llegado aquí.

Un golpe en el suelo me hizo girarme. Tim se había caído. Una de las cualidades de este terreno es que estaba lleno de agujeros.

    —Ten cuidado. Esto está lleno de agujeros.

Le ayudé a levantarse y justo cuando levanté la vista vi algo surcar los árboles. Tan rápido como lo vi intenté apuntarlo con la cámara. Pero para entonces había desaparecido. No estaba muy seguro de qué era lo que había visto. Me parecía haber visto a una persona. Pero había sido tan rápido que pronto legué a cuestionarme si de verdad lo había visto.

Slave of Creepypastas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora