La intensa luz de la habitación dañaba mis ojos. No sabía cuánto tiempo había dormido, y tampoco sabía porqué estaba en ese lugar. Varios tubos y cables estaban conectados a mí. Una máquina me insuflaba oxígeno y así me ayudaba a respirar.
Abrí los ojos perezosa, me dolía todo. Cada fibra de mi ser me dolía con furia.
En mi mano podía sentir algo cálido, otra mano. Giré, no sin sentir un gran dolor, mi cabeza. Encontré a mi lado a un hombre. Un hombre de rostro pálido y ojos oscuros. Tenía el pelo largo y negro, y caía sobre sus hombros hasta prácticamente el pecho. Vestido con una chaqueta de cuero y unos vaqueros ajustados. ¿Quién era?
Al verme despierta sonrió, y por un segundo creí ver en su sonrisa un deje maligno, pero en seguida ese deje se esfumó dejando sólo a la vista una sonrisa cálida llena de ternura.
—¿Qué tal estás? Llevas mucho tiempo KO dormilona.
—¿Eh?
Un latigazo de dolor me recorrió desde la mandíbula hasta el centro de la espalda. Pequeñas lágrimas cayeron por mis mejillas y ese dolor agudo pronto se vio acentuado por la sensación de angustia.
¿Qué estaba pasando aquí? ¿Quién era ese hombre? ¿Y qué hacía él aquí? Es más. ¿Por qué estábamos en un hospital?
Pronto las pequeñas lágrimas se convirtieron en un llanto descontrolado en el que cada convulsión me proporcionaba una nueva sensación de dolor inmenso. Mi cuerpo se convulsionaba sin remedio mientras el dolor se acrecentaba y la máquina que medía el ritmo cardiaco comenzaba a pitar de manera descontrolada. Mientras posaba una mano sobre mi hombro intentó calmarme acariciándome la cabeza y sonriéndome con ternura.
Pronto llegó la enfermera que, sin mediar palabra comenzó a diluir analgésicos en mi gotero. Quedé dormida casi al instante, atosigada en sueños por un payaso siniestro. Estaba vestido por completo de blanco y negro, con una larga nariz a rayas y cabello negro hasta la cintura. Se intentaba acercar a mí mientras la canción de Pop goes to Weasel retumbaba en mi cabeza. "Recuérdame" decía aquél payaso de voz siniestra. Pero yo no podía hacer otra cosa que acurrucarme en el suelo mientras, con lágrimas en los ojos, intentaba huir de aquél ser.
***
Han pasado casi tres semanas desde que le borré la memoria a Lara. Desde que se fue, las cosas en casa se han ido haciendo más y más complicadas.
Tanto Nina como Jeff me exigen que Lara vuelva. No dudo de las buenas intenciones de Nina, que tan sólo quiere estar con su amiga. Pero Jeff, no me gusta el modo en el que piensa en ella. Sé que pedirle que ame es algo que está fuera de su alcance, bien sé yo que él sólo ama la sangre de sus víctimas, es algo que ya sabía cuando lo invité a vivir con nosotros. Pero esa actitud tan posesiva, en la que trata a las personas como meras pertenencias desde luego no me agradaba.
El resto de habitantes están alterados, desde hacía mucho tiempo no habíamos sido atacados por ningún otro asesino o creepypasta, que al parecer es como nos llaman. Este repentino ataque podría habernos puesto en peligro, no sólo ante otros asesinos si no ante la policía, que en sus muchos fútiles intentos pretendían atraparnos.
La casa estaba tranquila, sin apenas ruidos provocados por las patitas de Smile que llevaba varias horas dando vueltas enfrente de la puerta de mi despacho. Intentando ignorarlo, centré mis sentidos en el resto de habitantes de la casa.
Eyeless se preparaba para ir a matar, así como Nina, Toby y Sally, a la cual acompañaría yo.
Jeff se encontraba dentro de una pequeña sala, debajo del suelo de la casa, junto con otra presencia, conocida, pero desagradable.
Masky y Hoody se ocupaban de una misión que les había encomendado. Ben se acercaba a mi despacho, seguido de una presencia que desconocía, por el momento.
La puerta sonó y la abrí extendiendo uno de mis tentáculos, haciendo que chirriara de forma estrepitosa. Ben entró en la habitación con una sonrisa confiada, seguido por un muchacho alto, con el pelo negro y grandes surcos negros alrededor de sus ojos rojos. Le faltaban ambos brazos y en su rostro sólo se podía ver una tristeza infinita, que hacía que el corazón de sus víctimas se encogiera. A su lado dos bichos, a los que Ben había llamado Unowns, flotaban a la altura de su brazo y me miraban fijamente con su único ojo.
—Bienvenido, Lost Silver. —No recibí respuesta de él, ni siquiera levantó la vista para mirarme, pero tampoco me importaba. Desde hacía tiempo había encargado a Ben la tarea de vigilar y convencer a Lost Silver de unirse a nosotros. Adapté mis sentidos a la nueva presencia, intentando hacer que me resultase conocida, intentando ser capaz de establecer un vínculo por el que poder contactar con él. Hacía esto con todos aquellos que venían a vivir con nosotros, esa era mi forma de controlarlos. Por supuesto había algunos a los que casi no necesitaba vigilar, como Masky y Hoody. Pero en cambio a Ben, Jeff, Toby y Eyeless tenía que estar mucho más pendiente de ellos.
Jeff, cada vez me sentía más frustrado y preocupado por él. Volví a dirigir mi atención a Lost Silver que miraba con ojos tristes, casi abnegados en lágrimas, el suelo de madera de mi despacho.
—Sé que te preguntarás por qué estás aquí —me acerqué a él con pequeños pasos, intentando mostrarme lo más amable posible .
—La verdad es que no.
Ben, que estaba posicionado tan solo unos pasos detrás de él, alzó una mano hasta su hombro y con su habitual actitud confiada comenzó a sonreírnos a ambos.
—Tranquilo Lost, sólo queremos que vengas a vivir con nosotros.
—Me lo imaginaba. —Aunque sus palabras eran secas, en su tono de voz solo se podía escuchar una tristeza infinita, que con cada palabra haría que se le desgarrase el corazón a cualquiera—. ¿Y a cambio que queréis de mí?
—No es nada de importancia. —Ben comenzó a dar vueltas alrededor suyo, evadiendo con soltura los Unowns—. Todos los habitantes de esta casa deben hacer algunos pequeños favores a cambio de vivir aquí.
—¿Y qué ganaría yo?
—Protección.
—Soy un fantasma, nadie me puede atrapar. Y si lo hicieran, de nada les serviría —dijo en un suspiro.
Ben dejó de caminar y se quedó mirando a Lost, gravemente sorprendido. Una idea fugaz recorrió su mente. Habíamos estado observándole durante bastante tiempo, averiguando cosas sobre él e intentando convencerlo de que viniera a hablar con nosotros.
—Quizás no necesites protección —dije sin contemplaciones, añadiendo algo de seriedad a mi tono de voz—. Pero quizás, sí que necesites algo de compañía en ese pozo de soledad y desesperación en el que te ves atrapado. —Levantó ligeramente la vista, pero sin llegar a encontrar nuestros ojos.
—De acuerdo...
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Slave of Creepypastas.
Fanfiction¿Crees que los Creepypastas no son tan malos? Entra y lee la historia de Lara, la cual fue obligada a servir a algunos de ellos. Ven y descubre que los asesinos, siempre serán asesinos. ¿Crees que sobrevivirás? 25/06/2023 #9 #LAUGHINGJACK 19/06/202...
