Las nubes lucían grises y apagadas. El coche avanzaba lento pero inexorable, mientras que las pequeñas gotas de lluvia cubrían por completo la carretera y azotaban con furia la luna del coche.
Desde hacía ya tres años no sabía nada de Alex, mi viejo amigo. Lo único que me había dejado eran esas misteriosas cintas que luego subí a Youtube.
Marble Hornets, ese era el nombre de la tragedia que consumía a mi amigo. Llegué sin muchas complicaciones, el instituto mental en el que se encontraba era un edificio grande de paredes blancas y ventanas con barrotes. Grandes jardines llenos de césped, así como matorrales bajos y verdes que se encontraban tras las altas verjas metálicas, y en parte oxidadas, que rodeaban la institución.
Aparqué el coche fuera de esas verjas, justo antes de encontrarme una garita de seguridad.
—Nombre y paciente al que quiere visitar.
—Mi nombre es Jay Wagner. Vengo a visitar a Alex Kralie.
Tras comprobar que efectivamente, yo tenía una cita para ver a mi amigo, levantó la barrera blanca y roja.
El ambiente era realmente agradable, la primavera se acercaba y las flores poco a poco se iban abriendo, llenando de pequeñas explosiones de color el jardín. El paseo hubiese sido realmente agradable de no ser por el cada vez más próximo reencuentro con Alex. Sentía nauseas y un fuerte nudo se había asentado en la boca de mi estómago desde que había recibido aquella llamada.
"Estaba tumbado en mi cama, con el ordenador entre mis piernas leyendo esas extrañas historias, leyendas urbanas en su mayoría. ¿Quién se iba a creer que existía un tío al que le habían quemado la cara y él mismo se había cortado tanto labios como párpados? Era ridículo. Pero había una que me había llamado especialmente la atención.
Slenderman.
Así se llamaba aquél ser. Me había llamado la atención porque era idéntico al Operador. ¿Podría ser el mismo ser? Mis pensamientos pronto fueron interrumpidos por el estridente ruido del teléfono.
—¿Sí?
—Buenos días, ¿es usted Jay Wagner?
—Sí. ¿Quién es usted?
—Yo soy el doctor Trand. Le llamo porque tenemos en nuestras instalaciones a Alex Kralie. Nos ha pedido que por favor le llamásemos a usted.
—¿Dónde está?"
No tardé más de un día en llegar al pueblo cercano a la institución y otro día más hasta que me dieron la cita. Tenía muchas cosas que aclararme.
Las puertas de madera de la entrada principal se abrieron y pude ver con claridad el interior del edificio. Un ancho y bien iluminado hall completamente vacío. Tan solo una mesa de recepción; tras la mesa una señorita de cabellos rizados anaranjados y unas finas gafas rojas.
—Buenos días. ¿Puedo ayudarle?
—Sí. Tengo una cita para ver al paciente Alex Kraile.
Bajó la vista a una pequeña carpetilla, mientras que con un boli marcaba el nombre del paciente.
—Sí, aquí está. Pase al recibidor, ya le están esperando.
Asentí y me dirigí a la única puerta que me adentraba más en el edificio. Al abrirla pude ver a varias personas, todas ellas vestidas con batas de color azul claro. Decenas de personas que deambulaban de un lado para otro. Unos dándose pequeños golpes en la cabeza, o agarrándose las manos de forma extraña, otros sentados, mirando un punto fijo en el infinito. Pero mis ojos se posaron en una persona que yo bien conocía. Sentado sobre una silla, lo más alejado posible de las ventanas mientras miraba con ojos huraños los árboles del jardín.
—¿Alex?
Levantó la mirada con rostro serio y malhumorado me miró de arriba abajo mientras se levantaba de la silla.
—Vamos, hay mucho de lo que hablar.
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Slave of Creepypastas.
Fiksi Penggemar¿Crees que los Creepypastas no son tan malos? Entra y lee la historia de Lara, la cual fue obligada a servir a algunos de ellos. Ven y descubre que los asesinos, siempre serán asesinos. ¿Crees que sobrevivirás? 25/06/2023 #9 #LAUGHINGJACK 19/06/202...
