Epílogo.

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Toqué la puerta con los nudillos por pura cortesía y entré antes de que emitiesen alguna respuesta.

    —¿Cómo está el enfermo? —Miré con una media sonrisa confiada a Tim, que recostado en la cama jugaba con su móvil.

    —Aburrido —dijo sin levantar la vista del aparato—. Y de mal humor.

    —Bueno pero eso no es raro —dije mientras me acercaba a él y me sentaba a su lado—. Tú siempre estás de mal humor. —No podía evitar mostrar una ancha sonrisa al decir aquello, como tampoco pude evitar reírme al ver su cara.

    —Uy, mírala que graciosa. Mira cómo me rio... —Levantó la vista del móvil y me miró con el ceño ligeramente fruncido, cosa que me dio todavía más risa—. Oye, no te rías de mí.

    —¿Yo? Por favor... Me ofendes...

    —Ya deja la burla. —Por fin sonrió y dejando el móvil sobre la mesilla de noche me agarró y comenzó a pinchar mis costillas con sus dedos, creándome así un ataque de risa. Cuando al fin estuvo satisfecho de su pequeña venganza me besó rápidamente en los labios.

Respiré agitada, intentando tranquilizar mi respiración después de aquella pequeña tortura con cosquillas. Fuera el cielo estaba nublado y pequeñas gotas caían contra el cristal de la ventana.

Habían cambiado tantas cosas desde aquella noche en la que nos enfrentamos a The Pupperteer...

Jay y yo habíamos empezado a vivir en la casa como proxys. Él era The Ark, por lo tanto debía quedarse con Slender, y yo... Yo como bien me había dicho Slenderman jamás podría volver a ser una persona normal. Además, ¿qué iba a hacer ahora sin los chicos? Slenderman había desbloqueado mis recuerdos, por lo que me acordaba de todo lo que había vivido en la casa antes del supuesto accidente que me creó la amnesia.

Recordaba a todos en la casa, a Jane, a Liu y por supuesto a Jeff. También recordaba las relaciones que había tenido con ellos. Y ahora, viéndolo en retrospectiva, no entendía cómo al principio no había tenido miedo de ellos; ni cómo me había podido enamorar de Jeff.

Ahora convivía con ellos y más o menos podía controlar el miedo que me invadía al verlos; pero era incapaz de comprender cómo no salí huyendo la primera vez que los vi. Por lo demás mi relación con todos en la casa era normal, aunque jamás volvería a ser lo que fue.

Jeff escapó, tras recuperar la consciencia Slender lo obligó a irse. Nadie pidió explicaciones y Nina no lo siguió, por lo que sospechamos, que volverá.

Toby y Tim aún estaban en cama por las heridas que les hizo Jeff cuando fue poseído por The Pupperteer. Tan solo han pasado siete días, y parece que en la casa se respira la habitual calma. Nadie menciona a Jeff y menos aún a The Pupperteer.

    —Ey. ¡Ey! ¿Me estás escuchando? —La voz de Tim me sacó de mis pensamientos. Sus manos giraron mi cabeza para que lo mirase directamente a los ojos—. ¿Cuándo me podré levantar de la maldita cama?

    —Siempre me haces la misma pregunta... Cuando se te suelden los huesos. —Puso los ojos en blanco con cara de exasperación y un gesto de lo más dramático.

    —Yaaaaa. Pero ¿cuaaaando será eso?

    —Cuando dejes de intentar levantarte a escondidas para fumar. —Se quedó callado y ambos nos miramos fijamente.

    —Te lo dijo Brian, ¿verdad? —Sonreí—. Maldito traidor, cuando le coja le voy a —corté sus palabras poniendo mis labios sobre los suyos.

Todo había cambiado. Todos habíamos cambiado, y en cierta forma me alegraba. Seguí el movimiento de sus labios y me dejé mecer por él.

Por primera vez en mucho tiempo estaba segura. Y aunque me encontraba rodeada de monstruos y asesinos, no tenía miedo.


Slave of Creepypastas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora