-¡¿El va a conducir?!... emm... ¿tu crees que sea buena idea Vegeta?... no tiene experiencia y...
-¡Por eso mismo Kakaroto... además le ayudará a adaptarse; Ráditz conduce... ¡ya dije! - dijo Vegeta usando ese tono que hizo a Gokú estremecerse y optar por cerrar la boca.
Ráditz se limitó a observar a los dos sayayines intercambiar palabras, después, cuando Vegeta lo miró, asintió con nerviosismo y se dispuso a entrar en el vehículo.
Vegeta abordó en el asiento del copiloto... y con un resoplido de frustración, Gokú tomó asiento en la parte trasera con algo de aprehensión.... y los sentidos alerta, para que en caso de un imprevisto, pudiera usar su técnica para poner a salvo a su príncipe.
¡¡Su preocupación creció cuando al observar a Ráditz, éste puso cara de no saber qué hacer con la llave!!
- Sirve igual que la tarjeta de acceso con la que contábamos, sólo debes meterla en esa ranura y girarla media vuelta...- le indicó Vegeta.
Tal como le indicó su príncipe, Ráditz ejecutó sus instrucciones y el aparato encendió sin ningún problema...
- Bien... este aparato puede usarse de dos maneras, la primera modo aerodeslizador, para flotar levemente sobre una superficie sólida o líquida y la segunda modo aéreo, a la cuál sé que te adaptarás fácilmente....
Vegeta siguió dándole instrucciones bastante breves a Ráditz, básicamente sólo le indicó donde estaban los instrumentos de medición en el tablero. Él asentía levemente mientras ponía gran atención a las palabras de Vegeta.
Y Gokú, sentado en la parte trasera del vehículo, se preguntó si el par de sayayines frente a él, siempre habían tenido esa clase de trato entre ellos...
Le llamó la atención la forma relajada en la que Vegeta le explicaba el funcionamiento del vehículo a Ráditz, y la manera en que éste le escuchaba de manera atenta...
¿Acaso Vegeta era de esa manera con Ráditz todo el tiempo?... ¿ó también le gritaría furioso al mínimo error como lo hacía con él?
No tardó mucho en despejar sus dudas...
-¡¡¿Pero qué no pusiste atención a nada de lo que te dije Ráditz?!! - rugió Vegeta cuando el vehículo se agitó de manera violenta aún sobre el césped.
-¡Lo siento!...- se disculpó rápidamente Ráditz, mientras accionaba una palanca, con lo cuál el vehículo dejó de vibrar de esa manera.
Vegeta soltó una exhalación y cruzó los brazos intentando calmarse, afortunadamente para todos los sayayines a bordo, fuera de ese error inicial, la ejecución de Ráditz fue bastante eficiente... y el príncipe incluso se permitió distraerse un poco con el paisaje, después de un rato, la capital estuvo a la vista.
- Descendamos ahí...- indicó Vegeta señalando un claro en el parque central que estaba justo frente a la gran plaza.
Después de darle algunas instrucciones a Ráditz, y después de algunas sacudidas más... ¡por fin pudieron aterrizar!
