Plática (2)

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- Hay algo  más que debo informarle...

Intrigado, Trunks miró a Ráditz.

Notó que se trataba de algo serio al ver su semblante. Ráditz lucía... ¿nervioso?

Sus enormes y curiosos ojos azules se fijaron en el fiel guardia real de su padre, quien en ese momento, buscaba la mejor manera de comenzar con la...

Ehh... ¿cómo llamarla?... ¿clase de anatomía sayayin?

Ráditz suspiró intentando tranquilizarse y decidió comenzar con calma...

- Como ya habrá comprendido mi pequeño príncipe, los sayayines, al ser de otro planeta... pues, somos  diferentes a los terrícolas...

Éramos conscientes de nuestro ki prácticamente desde la más tierna infancia, todos los sayayines, aún los de más bajo rango, eran capaces de volar perfectamente, poseíamos nuestra cola con la cual...- de repente Ráditz se interrumpió al notar que no se  había percatado de la ausencia  de la cola en el pequeño crío - ¡¡¿dónde está su cola?!!

-¿Ehh... pues... creo que mi mamá decidió cortarla cuando yo nací... creo que fué porque estaba enojada con mi papá porque...

-¡¡¿QUE ELLA HIZO QUÉ?!!!

Trunks se encogió de hombros y continuó con su relato...

- Mi papá estaba tratando de convertirse en un súper sayayin, y se fué del planeta... mi mamá se quedó sola... creo que por eso se enojó.

-¡Oh... por todos los Dioses!...- murmuró Ráditz agarrándose un mechón de cabello mientras observaba al pequeño príncipe con aprehensión.

A como pintaban las cosas.... ¡más le valía cuidar de la suya muy bien!... ¡al parecer los terrícolas tenían una desagradable adicción a mutilar colas sayayin!

Suspiró y decidió seguir con su explicación...

- Bueno... ¡olvide lo de la cola!... a lo que realmente iba, es que los sayayines también se relacionaban entre ellos de forma diferente a los terrícolas... verá...

Mientras Ráditz le explicaba al pequeño sayayin cómo los cuerpos de los sayayines eran muy diferentes a los de los terrícolas, los ojos de Trunks se iban abriendo más y más...

Y cuando pasó a la parte de la marca de fertilidad... ¡la cara del pequeño príncipe era todo un enigma!

Aún así, Ráditz continuó con su explicación de manera estoica, sonando en todo momento sereno y amable con el pequeño, hasta terminar de describir las fases de la gestación.

Pero se abstuvo de decirle al niño que su padre en ese mismo instante se encontraba en estado... y que su vida peligraba.

- Yo... las clases...- balbuceó Trunks - ¡todo está mal!... - ¡se sentía impactado! - ¡no sé nada sobre mí mismo!... ¡¡¿por qué mi papá no me dijo nada de esto?!!

¡Así no!  2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora