- Y bien... ¿me pueden explicar qué demonios sucedió aquí?...- preguntó extrañado Vegeta mientras veía cómo Kakaroto le daba la mano a Ráditz para ayudarle a levantarse.
- Bueno pues... verás...- comenzó a explicar Gokú - Trunks pensó que como Ráditz era mi hermano pues él... ehh...
- Ah, ya veo...- lo interrumpió Vegeta deduciendo el resto.
-¡Debe estar muy orgulloso su majestad!...- dijo Ráditz con una mano en el pómulo y sintiéndose algo mareado, pues veía doble.
-Sí, lo estoy... ahora ve adentro y atiende eso... - murmuró Vegeta al ver que el hematoma comenzaba a adquirir un preocupante color obscuro.
Ráditz asintió y se encaminó hacia la entrada de la casa, Vegeta lo contempló mientras lo hacía.
«¡Apenas es un crío!... ¿cómo es que pudo meterme un golpe así?... ¡¡SIENTO QUE ME ESTALLA LA CABEZA!» pensó Ráditz, mientras caminaba hacia la entrada de la casa, aún asombrado por la fuerza con la que Trunks lo golpeó.
- ¡¿Qué vamos a hacer?!...- le preguntó Gokú a Vegeta parándose a su lado.
- Pues supongo que ver que se aplique hielo en ese golpe y después...
- No me refería a eso... - susurró Gokú interrumpiéndolo.
Vegeta suspiró mientras se cruzaba de brazos...
- ¡No tengo ni una maldita idea Kakaroto!... pero, era evidente que no íbamos a poder ocultarlo por siempre...
Gokú sólo asintió en silencio.
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Ráditz salió del baño después de inspeccionar el daño, fué un golpe considerable, pero no tenía nada fracturado y el moretón sanaría pronto...
«¡Nada que una compresa fría no pueda quitar!...» se dijo a sí mismo sintiéndose más tranquilo.
Al salir, se encontró con los otros dos sayayines, que al parecer, habían estado aguardando a que saliera.
- Cómo estás?...- soltó Gokú.
- La verdad... ¡aún estoy sorprendido!...- confesó Ráditz.
Vegeta no pudo evitar sonreír... Ráditz se dirigió a la cocina y pareció buscar algo útil para hacerse una rápida curación.
