¡No lo acepto!

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Dos sayayines solos en su habitación después de cenar...

- Gracias...- murmuró Gokú al quitarse la chamarra que Vegeta le había comprado cuando notó que hacía frío y él sólo traía puesta una playera bastante ligera.

-¿Por qué?...- preguntó Vegeta desde la cama en dónde se había sentado,  con la playera que se acababa de quitar en la mano.

Gokú lo contempló por unos breves instantes...

¡Por todos los dioses!... ¡como lo amaba!

Caminó hacia él y se sentó a su lado en la cama...

- Por estar al pendiente de mis necesidades... por dejarme estar a tu lado... por compartir tus cosas conmigo...

- Suenas como si creyeras que eres un arrimado...

-¿No lo soy?...

-¡Por supuesto que no!...- respondió Vegeta - estás conmigo ahora... además...- pensó en voz alta, mientras se recostaba en la cama y se ponía los brazos cruzados bajo la cabeza -¿que clase de monarca sería si no pudiera proveer a mi pareja de lo básico para vivir?...

-¿Básico para vivir?...- Gokú rió levemente - haces mucho más que eso...

Una leve sonrisa de lado se dibujó en la cara del príncipe... en ese gesto tan característico de él.

-¿Sabes?... éste planeta es injusto... debería haber una ciudad que se llamara Kakaroto... ¡y no una con el nombre de ese payaso inepto de Mr. Satán!... ¡los dioses saben que él no hizo nada!

-¿Nada?... ¡creo que no estoy del todo de acuerdo con eso...- soltó Gokú mientras se recostaba a lado de Vegeta - ¿que no fué él quien te quitó del camino de esa gran henki-dama?

Vegeta chasqueó la lengua algo incómodo, después suspiró aceptando que Kakaroto tenía un buen punto...

- Tal vez... el payaso ese... si se merezca una ciudad con su nombre después de todo...- concedió con ironía.

Gokú no pudo evitar soltar una carcajada.

Vegeta sonrió levemente... ¡le gustaba la risa de Kakaroto!

¡Así no!  2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora