Gokú contempló a Vegeta, lo miró hasta que los árboles del bosque le impidieron seguir viéndolo. dejó escapar un suspiro.
«¿Qué podría pasar?...» se volvió a preguntar.
-Kakaroto... ¿está todo bien?...- preguntó Ráditz llegando a su lado.
-Sí... todo bien...- contestó Gokú, aunque no muy seguro del todo.
Dejando el asunto de lado, los hermanos sayayines se adentraron en la cámara de gravedad.
Ráditz contemplaba cada detalle del interior con verdadera curiosidad...¡era un gran espacio! con un extraño panel de control en una de sus paredes.
Gokú le explicó a Ráditz que el Dr. Briefs le había hecho algunas mejoras a la estructura de la nueva cámara de gravedad, pues la anterior tenía el panel de control y el sistema gravitacional en una gran columna central, Vegeta había considerado dicha columna un estorbo, y el científico se las arregló para anularla y distribuir el sistema por las cuatro paredes de la habitación.
Además, los robots eran un diseño que Vegeta le había proporcionado al anciano ¡y eran de su completa autoría!
- Sí... diseño de sistemas... era bueno en esa asignatura...- murmuró Ráditz bajito.
Gokú sonrió..
-Pero hoy no los usaremos... ¡porque si les pasa algo... Vegeta me mata!
Ráditz rió levemente, él estaba deseoso de que Kakaroto encendiera el aparato ese cuanto antes para poder entrenar.
Gokú le había contado sobre su entrenamiento camino a Namekusei, y de como su fuerza se había incrementado de manera asombrosa.
Viendo la mal disimulada urgencia de su hermano, Gokú decidió dejar de lado las explicaciones y pasar directamente al entrenamiento.
-Veamos...- dijo frente al panel de control - quizás... mmm... no sé....- le echó una mirada de evaluación a Ráditz - quizás... ¿gravedad cinco esté bien?...
Encendió el sistema...
-¡¡Ahhhhgg!!... - se quejó Ráditz cuando sin previo aviso se estampó en el suelo de la cámara de gravedad -¡¿que está sucediendo?! - exclamó, desde el piso, con la mano en la nariz, la cual se sobaba mientras se preguntaba si acaso iba a comenzar a sangrarle.
-¡Lo siento!...- se disculpó Gokú de prisa mientras volteaba de nuevo a ver el panel de control.
--¡Quizás deba empezar de cero!-- pensó mientras ponía en la pantalla el número dos.
Con mucho trabajo, Ráditz se levantó.
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Gokú trataba de disimular su sonrisa...
¡Y es que la verdad era muy difícil no sonreír divertido!... pues Ráditz hacía caras bastante cómicas mientras hacía grandes esfuerzos por mantenerse en pie y soportar la gravedad del planeta tierra aumentada al doble.
Cayendo en la cuenta de que ese día no iba a tener un verdadero entrenamiento con Ráditz, optó por mejor echarle porras a su hermano...
-¡Vamos... ¡tu puedes... ¡sigue así... ¡un poco más!...
¡Ráditz estaba desconcertado!
¡¿Cómo era posible que Kakaroto estuviese ahí, recargado en la pared... parado tan campante como si nada?!... ¡¡No se veía afectado en lo absoluto por los efectos del simulador!!
