Continuación...
Una sensación molesta en su cara lo despertó, sintió su mejilla sobre una fría superficie, se levantó confuso tratando de reconocer el entorno.
El techo era de un gris metálico, y había algunas goteras, se palpó la cara mojada.
La paredes estaban pintadas seguramente de color blanco, pero el mal estado de la pintura era lamentable, se sentó en lo que era una fría plancha de metal, y no lejos de ahí, una puerta con... ¡¡barrotes!!
¡Una celda!... el dolor en su estómago le hizo recordar los sucesos anteriores...
¡Nappa!
¡Nappa lo traicionó!... ¡traicionó a su rey, a su raza, a su planeta...
¡El maldito Nappa lo había engañado! y ahora el príncipe Vegeta, futuro rey del planeta Vegita-sei era... ¡un prisionero!
Su coraje no pudo ser mas grande, apretó los puños con fuerza, mientras su ki se elevaba sin control, apuntó con su mano hacia la puerta y lanzó un potente rayo.
Su cara se volvió una mueca de asombro cuando su ataque rebotó directo a él, impactándolo en el pecho y mandándolo a la pared más próxima.
¡Era inútil!... si insistía iba a terminar matándose él mismo.
Se levantó dispuesto a derribar la puerta a patadas, pero antes de que pudiese acercarse, la puerta se abrió.
Un ser que Vegeta encontró repugnante apareció frente a él.
-¿Durmió bien su alteza?- dijo en un tono cargado de sarcasmo.
-¿Quién demonios eres?... ¿Por qué me han traído aquí?... ¡¡Te ordeno que contestes!!
-¡Oh!... ¿tu me ordenas...- rió divertido el ser de piel azulada y aspecto afeminado, enseguida su semblante cambió, su mirada se tornó sombría y su boca era una tensa línea recta.
Vegeta se sintió nervioso, pero se mantuvo firme no queriendo que el enemigo percibiera su miedo.
-¡Escúchame bien!...- siseó el repugnante ser, y sin saber cómo pasó, Vegeta se encontró a sí mismo siendo sujetado fuertemente por el cuello contra la pared, sin alcanzar a tocar el piso -...parece que no sabes quién soy y por eso te comportas de esa manera, para que lo sepas, mi nombre es Zarbón y después del Gran Freezer, no hay nadie más poderoso que yo.
Después de decir esto, dejó caer a Vegeta al piso, y éste aspiró una gran bocanada de aire.
-¿Freezer?... - murmuró Vegeta dándose cuenta de quién lo había secuestrado.
-¡El Gran Freezer!- lo corrigió Zarbón dándole una patada en las costillas.
Y sin darle tiempo de recuperarse, Zarbón lo tomó sin ningún cuidado de un brazo y lo arrastró por un amplio pasillo y después de dar algunas vueltas y atravesar una imponente puerta, se vió arrojado a lo que parecía ser un inmenso salón.
-¡Oh!... Zarbón... ¿pero que maneras son esas...
-¡Señor!... -Zarbón se inclinó ante Freezer-...el mocoso se puso imper....
-Shhh...-lo interrumpió Freezer- gracias por traerlo, ahora retírate.
-¿Señor?...- dijo en tono de duda Zarbón, un tanto molesto porque quería ver la humillación del impertinente príncipe.
