Trunks tenía los puños apretados con tanta fuerza... ¡que sintió como sus uñas se encajaban en las palmas de sus manos!
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De segunda mano, supo de la traición del guardia real de su abuelo.... del engaño... de la trampa.
Después, Ráditz le narró cómo despertó en una celda, Nappa estaba ahí... No hubo reclamos, pues en ese momento, él aún no estaba enterado de la traición de la que había sido víctima su príncipe.
Ahí, esperó... y esperó... durante horas.
¡Hasta que un repugnante ser de cabeza picuda llegó con el cuerpo ensangrentado del príncipe, en sus brazos!
- ¡A ver si le enseñan a este mocoso a respetar al gran Freezer!...- soltó con burla Dodoria, mientras dejaba caer sin ningún cuidado el pequeño cuerpo maltrecho.
-¡Su majestad!... ¡¿cómo te atreves?!...- reclamó Ráditz mientras corría a socorrer al pequeño monarca.
Una sonrisa burlona de Dodoria fué lo que recibió por respuesta.
Mientras tanto, en una esquina de la celda, Nappa contempló la escena atónito.
¡Se había equivocado!...pensó que estaba a salvando a su majestad... ¡no se dió cuenta de que lo había condenado!
La voz de Dodoria sacó a Nappa de sus pensamientos de arrepentimiento y a Ráditz de la impresión de ver al príncipe en ese lamentable estado...
-Si logran mantenerlo vivo un par de días... quizás pueda usar un tanque de recuperación... Ahora, están todos ocupados...- añadió al final con sarcasmo, después, soltó una risotada y dando la media vuelta salió de ahí.
Ráditz le contó a Trunks como él y Nappa atendieron las heridas de su padre en esa insalubre celda... agua del grifo del sucio baño de la celda y un pedazo de tela raída que pretendía ser un cobertor, fueron los únicos recursos con los que pudieron contar durante dos días.
Por momentos... el fiel guardia real, dudó que el príncipe pudiese lograrlo.
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- Ráditz... ¡no puedo vencerlo!...- murmuró el pequeño príncipe, en medio de uno de sus estados de semi conciencia.
- Algún día lo hará... ¡no tengo la menor duda!...- trató de alentarlo Ráditz.
