Itachi Uchiha

1.2K 187 2
                                        

Pedido de HikaryUchiha8

El interior de la casa principal del clan Uchiha estaba oscuro

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El interior de la casa principal del clan Uchiha estaba oscuro. Solo unas pocas lámparas de aceite iluminaban los pasillos largos, lanzando sombras que parecían moverse con vida propia. Tú caminabas despacio, meciendo suavemente a Sasuke, que dormía profundamente contra tu hombro, con un pequeño suspiro cada tanto. Pensabas llevarlo a su futón, pero algo en el ambiente hizo que se te helara la sangre.

Fue un silencio. Un silencio demasiado tenso.

Doblas el pasillo y allí está.
Tu esposo, el jefe del clan, de espaldas, y frente a él… Itachi. Tu hijo mayor tenía el Sharingan activado, la kunai alzada. Sus ojos brillaban con esa luz carmesí que alguna vez te pareció tan hermosa… ahora solo veías un dolor insoportable reflejado allí.

—Itachi —susurraste, tu voz rompió el aire como un cristal.

Él giró el rostro con lentitud. La kunai seguía en alto. Sus labios entreabiertos no pronunciaron palabra. Fue tu esposo quien habló primero, en un murmullo bajo, casi resignado:

—(T/n), retírate. Esto es entre nosotros.

—¡No! —alzaste la voz, sorprendiendo incluso a Itachi. Sujetaste a Sasuke con un brazo y con el otro te colocaste frente a tu marido, protegiéndolo—. No voy a permitir esto.

Itachi tragó saliva. La mano que sostenía el arma tembló apenas. Sus ojos rojos te miraban con algo entre desesperación y culpa. Como si imploraran que no lo detuvieras… pero al mismo tiempo rogando por una razón para soltar el arma.

—Madre, no entiendes… si no lo hago yo, la guerra vendrá. Alguien más lo hará. Y el clan arrastrará a todo Konoha con él.

—¿Y crees que cargar con toda esa sangre te va a salvar? —preguntaste con la voz baja, casi temblorosa, pero firme—. ¿Crees que vivirás en paz sabiendo que mataste a tu propio padre… que dejarás huérfano a Sasuke? ¿Eso es lo que tu mente brillante calculó como el mejor camino?

Itachi bajó apenas la mirada hacia Sasuke, que respiraba plácidamente contra tu pecho, su pequeño cuerpo ajeno a todo. El brillo en los ojos de Itachi titiló.

—Sasuke… —murmuró, su voz se rompió.

—Él te ama más que a nadie en el mundo —continuaste, sintiendo cómo tu corazón latía tan fuerte que dolía—. ¿Y sabes qué? Yo también. Itachi, hijo mío… si cruzas esta línea, te lo juro por lo que más quieras: jamás volverás a mirarnos igual. Cada vez que cierres los ojos, verás este momento. Sentirás tus manos manchadas, aunque no haya sangre.

Itachi cerró los ojos con fuerza. Un suspiro casi roto escapó de él. El Sharingan palpitó una vez… y luego desapareció, dejando sus ojos negros, humanos, vulnerables.

—Yo… —su voz apenas era un susurro, cargado de lágrimas contenidas—. Solo quería protegerlos.

—Entonces protégelos quedándote —dijiste mientras las lágrimas finalmente rodaban por tu rostro—. Quédate con nosotros, aquí, con Sasuke… con tu padre. Buscaremos otra manera. Pero no este camino, Itachi. No uno donde tengas que destruir lo que amas.

La kunai cayó de su mano y golpeó el suelo con un pequeño sonido metálico. Fue casi insignificante, pero sonó como el alivio más grande del mundo. Itachi se llevó ambas manos al rostro, cubriéndose, sus hombros se sacudieron ligeramente.

Tu esposo, que había permanecido rígido, soltó un largo suspiro. Se acercó despacio y puso una mano temblorosa en el hombro de Itachi. No hubo palabras. Solo un contacto silencioso entre padre e hijo, suficiente para decir todo lo que no se habían atrevido a expresar.

Tú abrazaste más fuerte a Sasuke, besaste su cabecita negra, y luego extendiste tu mano libre hacia Itachi, acariciándole el cabello, como cuando era pequeño. Él se inclinó un poco hacia ti, buscando ese consuelo, ese refugio que solo tú podías darle.

Y allí, en esa sala iluminada apenas por una lámpara tenue, el destino cambió. No hubo masacre, ni gritos, ni futuros llenos de odio. Solo una familia que, por frágil que fuera, aún tenía tiempo para salvarse.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora