En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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💜Entre Bastidores
Ubicación: Backstage del programa musical InkBeat Live, Seúl. Tarde de viernes.
El escenario vibraba con luces de neón y coros de fáns. El grupo Huntrix acababa de terminar su presentación. Las tres integrantes se despedían entre risas y reverencias. Pero tras las cortinas, en una esquina del pasillo, una figura con clipboards, auriculares y una botella de agua esperaba con los brazos cruzados y una mirada firme pero dulce.
T/n, su mánager y representante.
—¡Tiempo! —gritó con una sonrisa apenas disimulada cuando las tres aparecieron corriendo tras bambalinas—. Rumi, esa nota alta te salió un pelín temblorosa. ¿Dormiste anoche?
—¡Eh! Dormí... solo... como cinco horas —respondía Rumi con una sonrisa culpable mientras tomaba la botella de agua que T/n le extendía.
—Mira, el zipper de tu chaqueta se abrió a mitad de la coreografía. Menos mal la cámara enfocó a Zoey —dijo T/n mientras ajustaba la ropa de la segunda miembro.
—Ups... gracias, Unnie.
—Y Zoey... ¡muy bien con ese giro! Aunque casi te tuerces el tobillo. Cambiamos tus botas para la siguiente presentación.
Zoey levantó el pulgar con una sonrisa.
T/n suspiró, luego sonrió.
—Están creciendo. Cada vez más sincronizadas. Estoy orgullosa.
Las tres se abrazaron a ella, una de cada lado, como patitos volviendo al nido.
—¡Gracias, T/n! —corearon.
—Ya, ya, salgan del maquillaje antes de que las vuelva a encerrar en el estudio por desafinar. —Pero en su voz había solo ternura.
Mientras las chicas se alejaban, T/n se quedó revisando los horarios. Lidió con el estilista, calmó al coordinador de sonido y negoció con la PD del show para que el siguiente comeback tuviera efectos especiales. Todo eso con una sonrisa serena y los hombros rectos.
Cuando las chicas volvieron a camerinos, la merienda ya estaba servida. Sandwiches, frutas, algo de chocolate escondido para Zoey.
—T/n, ¿tú hiciste todo esto? —preguntó Mira.
—No, lo hizo la manager de otro grupo. Pero le dije que ustedes eran unas consentidas, así que intercambié nuestras bandejas con las suyas.
Todas rieron.
T/n se sentó frente a ellas, como una madre viendo comer a sus hijas.
—No son solo mi trabajo. Son mi orgullo. Ustedes no lo saben, pero cuando debutaron... yo hice una promesa. Cuidarlas. Como lo haría una madre. Como lo haría Ae-cha.