"Misión cumplida, pequeña estrella"
El reloj marcaba casi las ocho de la noche cuando la puerta de casa se abrió con un leve chirrido. Ahí estabas tú, en la cocina, terminando de preparar una cena sencilla pero cálida, de esas que sabías que le gustaban. El aroma del arroz con huevo y salchichas llenaba el aire, justo como a ella le encantaba después de un día largo.
—¡T/n! —exclamó Anya con su vocecita aguda, corriendo hacia ti con su mochila tambaleándose en la espalda—. ¡Anya completó la misión!
Te agachaste justo a tiempo para recibir ese abrazo que venía con toda la energía de su pequeño cuerpo. Sus bracitos se aferraron a tu cuello, y pudiste notar que estaba temblando, apenas un poquito.
—¿Una misión difícil? —preguntaste con suavidad, acariciándole la cabeza.
Ella asintió, enterrando el rostro en tu hombro.
—Anya tuvo que usar el poder mental todo el día… y también correr… y pensar… y lo de la Stella fue muy complicado… pero… ¡Anya lo logró!
Soltaste una risa suave, llena de ternura. Esa niña era un torbellino de emociones, imaginación y verdades disfrazadas. No necesitabas leer la mente para saber que había sido un día agotador.
—Mi valiente niña… —susurraste mientras la alzabas en brazos, como si no pesara nada—. Ven, la cena está lista, y después… baño caliente y muchas mimos.
—¿Con burbujas? —preguntó, iluminándosele los ojos.
—Con burbujas, claro que sí.
La sentaste en la mesa, le quitaste la vincha con cuidado y comenzaste a peinarle el cabello con los dedos mientras comía. Cada tanto, te contaba detalles sueltos de la “misión”: lo que le dijo Becky, lo que pensaba el maestro, cómo casi se tropezó frente a Damian (¡qué horror!), y cómo al final, una sonrisa tuya le habría alcanzado para curar cualquier cosa.
Más tarde, cuando ya estaba en pijama y acurrucada en tu regazo, con el cabello húmedo y las mejillas sonrojadas de calor, la arropaste bien y la abrazaste con fuerza.
—T/n… —susurró, adormilada—. ¿Anya es buena espía?
—Eres la mejor —le dijiste, besando su frente—. Pero lo que más me gusta… es que seas mi hija.
Sus ojitos se cerraron poco a poco, y justo antes de quedarse dormida, murmuró algo apenas audible:
—Gracias… mamá…
Tu corazón se apretó, pero de la manera más hermosa. Porque en ese momento, sabías que no había misión más importante que estar allí. Para ella. Siempre.
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Mamá de......
FanfictionEn esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten..... •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•...
