En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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🎀 "¿Quieres más azúcar?" — Fiesta de Té ---
El enorme jardín de la casa Todoroki no solía ser usado para jugar. Para correr, sí. Para entrenar, también. Pero para cosas tiernas como una fiesta de té, nadie se lo habría imaginado…
Hasta que llegó T/n.
Y con ella, el tipo de dulzura que hace que el hielo se derrita, incluso en esa casa tan marcada por el fuego.
—¡Te toca sentarte aquí, mami! —dijo Fuyumi, alzando su vocecita infantil mientras le ofrecía una silla bajita de madera frente a una mesita improvisada, llena de tacitas de plástico, galletas de mentira y flores arrancadas del jardín.
T/n, vestida aún con su traje de heroína, se quitó los guantes y sonrió con ternura mientras se acomodaba.
—¿Mami? —preguntó con una ceja alzada, enternecida por el apodo.
Fuyumi se sonrojó al instante.
—P-perdón, quise decir T/n-san. Es que… es bonito jugar a que eres mi mamá. Como en las películas de princesas.
T/n le revolvió el cabello con delicadeza.
—Entonces puedes llamarme mami durante la fiesta de té. Pero solo si me das más de esas deliciosas galletas imaginarias.
Fuyumi soltó una risita feliz mientras fingía verter té invisible en las tacitas. —¡Con gusto, señora! Este té es de rosas mágicas, y tiene un poco de azúcar de nube.
En ese instante, un pequeño Shoto asomó la cabeza desde el marco de la puerta de vidrio que daba al jardín. Se quedó mirando en silencio, confundido por el juego tan… pacífico.
—¿Quieres jugar con nosotras? —le preguntó T/n dulcemente.
Shoto negó con la cabeza, pero no se movió. Se quedó observando desde la distancia, como si no supiera cómo acercarse.
T/n le guiñó un ojo. —Puedes ser el guardia real. Proteges la fiesta mientras nosotras tomamos té.
Shoto alzó una cejita, pero se cruzó de brazos y se quedó allí parado como una estatua. Protegiendo.
Fuyumi le pasó una florecita. —Para que le pongas en la armadura.
Y por primera vez en mucho tiempo, Shoto no se la quitó.
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Mientras tanto, desde una de las ventanas del piso de arriba, Toya observaba en silencio, fingiendo que no le importaba, pero con una sonrisa diminuta en los labios. Natsuo, desde la cocina, tomó una foto a escondidas al ver la escena por la ventana.
Y Enji, al llegar a casa y ver su jardín lleno de flores arrancadas, tacitas de plástico y su segundo hijo quieto como un guardaespaldas en miniatura…
No dijo nada.
Solo miró a T/n, sentada frente a Fuyumi, fingiendo sorber té y reír como si todo estuviera bien en ese hogar.
Y por primera vez, Enji Todoroki no sintió tanto fuego… sino algo que jamás había logrado controlar.