Enji Todoroki

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♡La mujer que fue llama

> Kioto, hace más de veinte años. Bajo un cielo teñido de rosa y dorado al atardecer.

Enji Todoroki, aún un joven héroe en ascenso, caminaba despacio por los jardines del templo, con el fuego danzando suavemente en sus manos, como un reflejo de sus pensamientos agitados. Frente a él, T/N esperaba con paciencia, envuelta en un hanfu rojo bordado con motivos lunares.

Ella no tenía la mirada arrogante de los héroes que buscaban fama. Su fuego no era un incendio abrasador, sino un resplandor tranquilo y constante, como la luz de la luna que apacigua la noche.

— “Enji,” dijo ella con voz dulce, “cuando estás cerca, siento que el fuego en mí se vuelve calma. Como si al fin pudiera descansar.”

Él sonrió, sin palabras, porque no había fuego que pudiera describir lo que ella hacía arder en su pecho.

Pasaron horas conversando de sueños, futuros que solo parecían posibles cuando estaban juntos. Habían jurado casarse, formar un hogar. Pero el destino tenía otros planes.

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> Nagano, tiempo después. La batalla fatal.

Las llamas de Enji ardían con furia mientras se enfrentaba al villano Clase S que amenazaba la ciudad. Pero una explosión lo lanzó contra los escombros; su cuerpo yacía roto, inconsciente, y la vida escapaba lentamente.

T/N cayó de rodillas a su lado, sus ojos llenos de lágrimas, pero su expresión era de una determinación infinita.

— “Luna sagrada,” susurró, levantando las manos hacia el cielo nocturno.
— “Si es necesario que uno de los dos se quede, tómame a mí.
Que él siga ardiendo, que su fuego no muera.”

Un resplandor blanco inundó el campo de batalla. Cuando se disipó, Enji respiraba con dificultad, pero vivo. T/N, en cambio, había desaparecido.

Una sola peineta de plata con forma de luna quedó en el suelo, brillando con luz propia.

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🌑 El cuarto sellado

> Presente. Casa Todoroki, un día gris y silencioso.

Fuyumi estaba limpiando cuando descubrió una puerta que nunca había visto. Polvo y telarañas sellaban el espacio.

— “¡Oye, vengan a ver esto!” —llamó a sus hermanos.

Los tres entraron y encontraron un pequeño santuario, con fotos antiguas, cartas amarillentas y una peineta lunar sobre un altar improvisado.

Shoto se acercó a un diario y comenzó a leer en voz baja:

> “T/N no fue solo un nombre del pasado. Fue la única persona que realmente creyó en mí, que me salvó sin pedir nada a cambio.”

El aire se volvió denso con emociones no expresadas, una herida secreta que Enji había escondido incluso de sus hijos.

— “¿Por qué papá nunca nos habló de ella?” —preguntó Natsuo, con un nudo en la garganta.

Fuyumi cerró el diario, lágrimas amenazando con caer.

— “Quizás porque fue un amor demasiado grande para el hombre que creemos conocer.”

Esa noche, Enji los encontró dormidos junto al altar. Se quedó en silencio, observando las llamas que una vez fueron, y que ahora ardían en la memoria.

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🌕 El reflejo que volvió

> Agencia de Héroes, Tokio. Día de presentación.

Y/N, una heroína coreana, fue presentada ante los medios. Su aura era pacífica, pero poderosa. Enji la vio y un escalofrío recorrió su cuerpo.

No solo era su rostro idéntico al de T/N.
Era todo: sus gestos, su sonrisa, hasta su forma de hablar.

— “¿Nos conocemos?” —preguntó Y/N, sintiendo una extraña conexión.

— “Tal vez en otro tiempo,” respondió Enji con voz quebrada.

Durante una misión conjunta, Y/N desplegó su quirk: una luz lunar suave que calmaba el dolor, mitigaba ataques y parecía sanar.

Shoto la observaba fascinado.

— “Siento… que no solo es mi poder,” confesó Y/N, “sino el recuerdo de alguien que me precedió.”

Las palabras quedaron flotando en la noche.

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🔥 La luna no olvida

> Azotea, noche clara. Solo la luna los observa.

Enji le entregó la peineta, temblando. Y/N la tomó y el pulso de luz recorrió su cuerpo.

Su memoria se agrietó y se desbordó. Viñetas de su vida pasada: el templo, el sacrificio, la batalla.

Cayó de rodillas, lágrimas mezcladas con luz lunar.

— “Fui ella,” susurró.

— “Fuiste la llama que no me quemó,” dijo Enji, sosteniendo sus manos.

Un instante de calma… y después, el cielo se oscureció.

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🌙 El reclamo celestial

El aire se volvió frío y vibrante. De la luna descendió una figura etérea, vestida con ropajes blancos y plateados que parecían hechos de luz.

Sus ojos, dos lunas llenas, miraron a Y/N con mezcla de tristeza y severidad.

— “T/N, hija de la luna, tu retorno al mundo de los mortales rompe el equilibrio sagrado.” —su voz resonó como el eco del cosmos.

Y/N tembló, incapaz de apartar la mirada.

— “No quise regresar así...”

— “Tu sacrificio fue un pacto eterno. No puedes permanecer entre los vivos dos veces.”

La luz lunar comenzó a envolver a Y/N, elevándola suavemente.

Enji intentó alcanzarla, pero el fuego en su pecho se vio sofocado por la fuerza inmensa que los separaba.

— “No es un adiós,” dijo la figura, “es un hasta luego. Pero tu tiempo aquí se agota.”

Y/N miró a Enji con ojos llenos de promesas.

— “Volveré. No sola. Y esta vez, no habrá sacrificio.”

Con un destello de luz y viento, la figura celestial y Y/N desaparecieron, dejando solo la peineta flotando, suspendida en la oscuridad.

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Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora