Shanks y Shamrock

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Pedido de aazzz107
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🌊 "Primera vez en el mar" – Mamá de Shanks y Shamrock

El sol brillaba con fuerza sobre el pequeño pueblo costero, el cielo azul parecía fundirse con el horizonte y el sonido de las olas llegaba suave, como una canción de cuna. T/n, con una sonrisa tierna y una cesta colgada del brazo, caminaba por la arena caliente mientras dos pequeñas versiones de futuros piratas reían detrás de ella.

—¡MAMÁAAA! ¡La arena se me metió en los zapatos! —gritó Shamrock, haciendo un puchero adorable mientras saltaba con un pie en el aire.

—¡Eso es porque no te los quitaste como dijo mamá! —rió Shanks, ya descalzo, con su cabello rojo brillante agitado por el viento marino y una estrella de mar en la mano.

T/n se detuvo, se inclinó y con paciencia se arrodilló frente a Shamrock, quitándole los zapatos y sacudiéndolos con cariño.

—Ahora sí, hijo. Corre a jugar, pero con cuidado —le dijo, acariciándole el cabello oscuro.

Los dos niños salieron corriendo como dos torbellinos felices, con cubetas pequeñas en las manos y risas que competían con el canto de las gaviotas. Mientras tanto, T/n extendía una manta bajo una sombrilla, sacaba jugo fresco y algunos dulces preparados especialmente para ellos.

Desde lejos, los observaba con una mezcla de ternura y orgullo. Verlos así, sin preocupaciones, sin guerras ni sueños peligrosos... solo siendo niños, le llenaba el alma.

—¡MAMÁAAA! ¡Shamrock quiere nadar con los peces pero tiene miedo! —gritó Shanks, salpicando con los pies mientras señalaba a su hermano.

—¡NO TENGO MIEDO! ¡Es que se mueven raro! —gritó Shamrock con los mofletes inflados.

T/n se rió. Caminó hasta ellos, levantándose el vestido largo para no mojarlo, y los tomó de las manos. Entró con ellos al agua, guiándolos poco a poco.

—¿Ven? El mar no muerde —les susurró—. Solo hay que saber escucharlo. Es como un hermano mayor: fuerte, pero si lo respetas, te cuidará.

Shanks miró el agua y sonrió. Shamrock lo imitó, y juntos chapotearon a su alrededor. Fue en ese momento que una pequeña ola los empapó por completo y ambos se abrazaron a T/n entre gritos y risas.

—¡Mamá! ¡Nos atacó una ola! —dijeron al mismo tiempo.

—Entonces será mejor que ustedes también aprendan a ser fuertes, ¿no creen? —respondió ella con un guiño.

Y así, ese día no hubo espadas ni barcos ni sueños imposibles. Solo una madre y sus dos hijos con los pies mojados, los corazones ligeros, y el sonido del mar grabado en su memoria.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora