Su-hyeok (Estamos Muertos)

347 56 0
                                        


—¡Ustedes no entienden lo que se siente! ¡Lo hice sin pensar! ¡No sabía que eso lo iba a infectar! —gritaba Na-yeon, con voz quebrada, mientras golpeaba el suelo con los puños, como si estuviera actuando para una telenovela

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—¡Ustedes no entienden lo que se siente! ¡Lo hice sin pensar! ¡No sabía que eso lo iba a infectar! —gritaba Na-yeon, con voz quebrada, mientras golpeaba el suelo con los puños, como si estuviera actuando para una telenovela.

—¡Él era nuestro amigo! ¡Y yo... yo solo quería ayudar! ¡¿Está mal querer ayudar?! —sollozaba, con lágrimas reales o de cocodrilo, ya nadie sabía.

Cheong-san giró los ojos, On-jo resopló con fastidio, y Dae-su fingió dormirse en un rincón.

Pero en medio del caos emocional, Su-hyeok y T/n estaban acurrucados contra la pared, en su propio universo.

Él la tenía prácticamente encima, una mano en su cintura y la otra en su nuca, besándola como si no hubieran pasado semanas sobreviviendo.
Besos lentos, intensos… de esos que llevan hambre acumulada y cero vergüenza.

T/n soltó una risita entre beso y beso.

—¿Tú estás escuchando el drama de fondo?

Su-hyeok negó con la cabeza, apenas separándose para respirar.

—Solo escucho tu respiración. Y créeme, es más sexy que los gritos de Na-yeon.

—¡NO ME MIRES ASÍ! ¡YO TAMBIÉN TENGO SENTIMIENTOS! —siguió chillando Na-yeon, tirándose al suelo como niña de cinco años.

Cheong-san ya no aguantó más y dijo en voz alta:

—¡Na-yeon, bájale dos tonos, que tus gritos están tapando los besos desesperados de Su-hyeok!

On-jo agregó, entre risas:

—Sí, de por sí el pobre ya está “sin calcetines” y ahora también sin dignidad.

Dae-su, desde su esquina, se tapó los ojos con una chaqueta.

—¡Alguien que le dé un balde de agua fría a ese par!
¡Su-hyeok se la está comiendo como si T/n fuera su última comida antes del fin del mundo!

T/n se separó, muerta de risa, con las mejillas encendidas.

—Están exagerando...

—No, no están —respondió On-jo—. El tipo besa como si no la hubiera visto en un año… y como si la quisiera reproducir aquí mismo, con zombies en la puerta.

Su-hyeok se encogió de hombros con una sonrisa descarada, sin soltar a T/n.

—¿Y qué? Uno nunca sabe cuánto tiempo le queda, hay que aprovechar los minutos de... reproducción emocional.

—¡REPRODUCCIÓN EMOCIONAL! —repitió Dae-su, entre carcajadas—. ¡Este tipo está al borde del colapso hormonal!

Na-yeon, indignada, dejó de llorar por un segundo solo para gritar:

—¡¿PUEDEN TOMARSE EN SERIO LO QUE HICE?! ¡HAY UNA VIDA PERDIDA AQUÍ!

Cheong-san se giró a verla con calma.

—Sí, y una relación a punto de consumarse aquí mismo, Na-yeon. Prioridades.

Todos rieron, menos Na-yeon que bufó, tirando su pañuelo al suelo como acto final de su berrinche.

T/n apoyó la cabeza en el pecho de Su-hyeok, sonriendo.

—Te besas como si quisieras arrancarme la ropa con la mente.

—¿Y si sí quiero? —susurró él.

—Pues aguántate, porque estamos en un aula llena de testigos y con una Na-yeon a punto de explotar por celos.

Él la besó de nuevo, suave pero firme, mientras decía entre dientes:

—No me importa el ruido, el drama ni el olor de mis pies. Mientras estés aquí, no necesito calcetines… solo a ti.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora