Chicas monstruosas

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Ese lunes en Monster High, las alumnas estaban más alborotadas que de costumbre

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Ese lunes en Monster High, las alumnas estaban más alborotadas que de costumbre. Se murmuraba por todos los pasillos sobre la llegada de una nueva profesora, una experta en moda monstruosa, que daría clases optativas de diseño, confección y estilo personalizado.

Clawdeen fue la primera en inscribirse, obvio.
Frankie la siguió con chispeante entusiasmo.
Draculaura ya se imaginaba diseñando ropa eco-vamp friendly.
Cleo de Nile solo dijo:
—Espero que esta nueva "experta" esté al nivel de mi linaje egipcio.

Cuando entraron al aula remodelada —con maniquíes, telas flotantes, una pasarela y paredes llenas de bocetos—, todas quedaron en silencio al ver a T/n.

Una mujer deslumbrante, con un vestido de corte asimétrico que abrazaba su silueta, cabello largo y brillante que caía como seda, ojos con delineado perfecto, y una sonrisa que no necesitaba hechizo para enamorar. Era la elegancia misma, pero con una vibra cálida, acogedora, como si su presencia abrigara.

—¡Bienvenidas, mis monstruo-divinas! —dijo T/n con una voz suave pero firme—. Soy la profesora T/n, y desde hoy, el aula de moda será un lugar donde sus ideas, emociones y creatividad serán parte de su estilo.

Clawdeen casi suelta un "¡te amo!" sin querer.
Frankie soltó un:
—¡Qué estilazo!
Y Draculaura susurró:
—¿Podemos clonarla?

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✨ Clase tras clase… el lazo se forma

Cada día, las chicas llegaban más temprano. T/n no solo enseñaba cómo coser con precisión o qué cortes favorecían sus cuerpos únicos, también les hablaba sobre autoestima, seguridad, identidad, y cómo la moda no es frivolidad, sino una forma de expresar quiénes son.

—No importa si tienes escamas, colmillos o 300 años —decía mientras ajustaba una costura a Frankie—. Todas merecen sentirse preciosas por dentro y por fuera.

A Cleo la ayudó a confeccionar un vestido con jeroglíficos personalizados.
A Lagoona le diseñó un traje con escamas sostenibles.
A Draculaura le enseñó a transformar ropa vieja sin desperdiciar.
Y con Clawdeen, pasaba horas hablando de telas, bocetos y hasta de inseguridades familiares.

En los pasillos, ya la llamaban “la maestra que escucha”.
Algunas chicas, sin madre o con relaciones complicadas, comenzaban a quedarse después de clase, solo para hablar.
T/n siempre tenía una taza de té, una palabra de aliento, o una mirada que decía "yo te entiendo."

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🪡👗 El momento que selló todo…

Un día, justo antes del desfile escolar, Ghoulia se encerró en el baño: su atuendo se había roto y estaba por abandonar.

T/n fue la que entró, con aguja y cinta en mano, arreglando el vestido sin pedir explicaciones.
—No importa cuántas veces algo se rompa, lo importante es cómo lo vuelves a unir —le dijo, ajustándole las mangas—. Y tú, Ghoulia, sabes más de eso que nadie.

Esa noche, todas desfilaron con creaciones propias… guiadas por la mujer que sin ser madre, les había enseñado a todas a amarse un poco más.

Al final del desfile, todas las chicas —Clawdeen, Frankie, Draculaura, Cleo, Lagoona, Abbey, Spectra, Operetta y hasta Twyla— rodearon a T/n con flores, abrazos y agradecimientos.

—Profe… —dijo Clawdeen, sonriendo con ternura—, no sabíamos que necesitábamos una mamá fashion… hasta que la tuvimos.

T/n, con lágrimas discretas, abrazó a todas juntas.

—Y yo no sabía cuánto necesitaba hijas monstruosas como ustedes. Pero sí lo sabía mi corazón.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora