En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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🍃🌸 “Para mi pequeño Rey”
Había una dulce calma en el Bosque del Rey Hada.
Las luces flotaban entre los árboles, los espíritus menuditos danzaban sobre los pétalos de loto, y un aura mágica lo envolvía todo con un perfume a lavanda y viento fresco. Entre las flores, una figura femenina caminaba con elegancia sobrenatural. Su cabello era largo y brillante como seda blanca, su silueta suave y maternal, sus alas translúcidas latían con una calma encantadora.
Era T/n, la madre del Rey Hada… y su sola presencia llenaba de paz al bosque.
—¿Dónde está mi pequeñito? —canturreó entre los árboles, buscando con la mirada.
Desde detrás de una hoja gigante, una cabecita redonda y flotante asomó con rapidez. —¡Mamá!
El pequeño King, aún en su forma infantil, salió volando con el corazón latiéndole de emoción. Se arrojó sobre ella, flotando justo a la altura de su pecho.
—¡Te extrañé! Ese molesto Helbram me obligó a hacer turnos dobles en la vigilancia del lago.
T/n le acarició el cabello, dándole un beso suave en la frente. —Ay, mi amor… cuando seas un rey fuerte, podrás hacer turnos triples y no te quejarás tanto.
—¡No quiero ser rey todavía! ¡Quiero quedarme contigo! —protestó inflando los cachetitos.
Ella sonrió, sentándose en un tronco musgoso mientras lo acurrucaba contra su regazo. —Eres tan pequeño, y ya cargas tanto… —susurró.
King se quedó en silencio. Le gustaba ese momento. Su madre tenía un aroma que le recordaba el rocío. Y aunque ya no vivía en el Bosque como antes, siempre volvía para él. Solo para él.
—¿Sabes? —murmuró King de pronto—. A veces siento que no soy lo suficientemente fuerte. Ni siquiera me parezco a un rey…
T/n lo miró con ternura infinita.
—¿Quién dijo que los reyes deben parecerse a algo? Tú eres único. Y algún día, todos sabrán que el Rey Hada más noble, más dulce, y más valiente… eras tú, mi pequeño Harlequin.
King se sonrojó por completo. —Mamá… no digas mi nombre verdadero…
—Oh, mi vida… si no lo digo yo, ¿quién lo va a decir con amor?
Ambos rieron bajito, y las flores alrededor comenzaron a florecer con más intensidad. El bosque respondía a su amor.
Y así, en esa noche tranquila, la mamá del Rey Hada le contó historias antiguas de reinos olvidados, batallas legendarias y el amor que una madre hada puede tener por su hijito... incluso si ese hijito se rehúsa a ser rey un día más.