Clawd Wolf

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La noche en Monster High estaba llena de brillos púrpuras y estrellas parpadeantes. Lagoona había organizado un picnic lunar en el jardín de la escuela, con luces flotantes y bocadillos que se movían solos (¿alguien pidió galletas con tentáculos?).

Clawd Wolf estaba en su elemento. Literalmente. La luna llena lo hacía brillar (y no solo por el pelaje recién cepillado), y junto a él, T/n reía entre sus brazos, sentada sobre una manta con estampado de garra. Su relación era secreta… pero eso no impidió que Clawd le acariciara la mejilla como si fuera su luna personal.

—Eres muy cursi para ser un lobo alfa —le dijo T/n, sonriendo mientras le daba un mordisco a una empanada mágica.

—Y tú demasiado irresistible como para quedarme callado —le guiñó Clawd, acercándose más.

Todo era perfecto hasta que Clawdeen apareció con una soda en una mano y el ceño fruncido.

—¿T/N? ¿Qué haces tan cerca de mi hermano?

T/n se congeló un segundo, tragando con fuerza. Clawd solo levantó una ceja… como si ya estuviera preparado.

—Bueno… verás, Clawdeen… —comenzó T/n.

—¡Estamos saliendo! —soltó Clawd con una sonrisa lobuna y cero arrepentimiento—. Desde hace semanas. Y no pienso esconderlo más. ¡La luna me da valor!

El silencio fue tan profundo que hasta un murciélago en la distancia hizo “uh-oh”.

Clawdeen abrió la boca, luego la cerró, luego la volvió a abrir.

—¿¡Estás saliendo con mi mejor amiga y no me lo dijiste!?

—¡Exacto! Porque pensé que te ibas a poner así —dijo Clawd levantando las manos en defensa—. Pero mírala… ¿cómo no iba a enamorarme?

Clawdeen cruzó los brazos, pero en sus labios se dibujó una sonrisa resignada.

—Bueno… si ella puede aguantarte, que así sea. Pero si rompes su corazón, te rapo las orejas. Y te lo juro por Anubis.

T/n se rió nerviosa.

—Aww, gracias Clawdeen. Prometo no dejarlo que me cante baladas con aullidos… tan seguido.

—¡Eh! ¡Esos aullidos son tradición familiar! —protestó Clawd, ofendido pero sonriendo.

Más tarde, cuando los estudiantes se acomodaban para ver una lluvia de meteoritos fantasmales, Clawd abrazó a T/n por detrás y apoyó su cabeza en su hombro.

—¿Sabes qué me gusta de ti?

—¿Mi olor a perfume de luna?

—Eso y que cuando sonríes… no importa cuán salvaje esté el mundo. Solo existe este momento.

T/n suspiró feliz, dejando que el calor de su chico lobo la envolviera.

—Qué romántico… pero si le cuentas a alguien que me hiciste llorar con esa frase, te juro que te lanzo una galleta poseída.

—Trato hecho.

Y bajo la luna llena, rodeados de monstruos, estrellas y risas… dos corazones latieron al mismo ritmo peludo y adolescente.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora