Deuce Gorgon

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El ambiente en Monster High estaba más tenso de lo normal

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El ambiente en Monster High estaba más tenso de lo normal. La estatua aún reposaba en medio del pasillo B, cubierta con una sábana escolar y rodeada de conos de seguridad fluorescentes. Lagoona tomaba fotos para el club de periodismo, Cleo se quejaba de la humedad y Clawdeen murmuraba algo sobre contratar seguros mágicos.

Deuce, con la cabeza agachada, permanecía sentado fuera de la oficina de la directora Bloodgood. Sus gafas oscuras ocultaban la vergüenza en sus ojos, pero sus serpientes se enredaban nerviosas entre sí, delatándolo.

La puerta principal del instituto se abrió con un crujido grave, y el silencio se esparció como una ola. Cada estudiante giró lentamente la cabeza hacia la figura que acababa de entrar.

Era ella.

T/n.
La Medusa original.
El mito.
La madre de Deuce.

Vestía un elegante conjunto negro de dos piezas, entallado perfectamente a su figura curvy y majestuosa. Su cabello, formado por serpientes largas y brillantes, descansaba ordenadamente sobre sus hombros, y sus ojos permanecían cubiertos con un velo delgado color vino. A pesar del aura que la envolvía, caminaba con la gracia de una reina y una calma que imponía respeto.

Las voces se apagaron. Hasta las armaduras de decoración dejaron de moverse.

—¿Dónde está mi hijo? —preguntó con suavidad, pero con un tono que no admitía preguntas.

—E-en la oficina de la directora… —murmuró Frankie, impresionada.

T/n asintió y caminó entre los estudiantes como si flotara, con sus tacones sonando contra el mármol. Al llegar a Deuce, se inclinó suavemente frente a él.

—Te dije que no te quitaras los lentes… —susurró, en voz baja, aunque sin enojo.

—Fue un accidente —respondió él, apenado—. No quería…

—Lo sé. —Le acarició la mejilla con cuidado—. Por eso estoy aquí.

La directora Bloodgood salió justo a tiempo para escucharla.

—Señora Gorgon… esto no es la primera vez. La estudiante sigue en proceso de reversión.

T/n se puso de pie con elegancia. Su voz, cuando habló, no era agresiva. Era simplemente… poderosa.

—Y tampoco es la primera vez que el resto de los alumnos bromean con quitarle los lentes a mi hijo para ver si “es cierto lo de la mirada”. ¿Dónde está el protocolo de respeto hacia sus habilidades? ¿O solo los hijos de monstruos clásicos tienen privilegios?

Bloodgood parpadeó, incómoda. La verdad, no tenía una respuesta a eso.

—Deuce no es un peligro —continuó T/n—. Es un Gorgón, sí. Pero no uno sin control. Y si ustedes no pueden garantizarle un entorno seguro, será la última vez que pise este colegio.

Los suspiros contenían tensión. Cleo tragó saliva desde la esquina. Clawd murmuró “ouch”.

—Mamá, no tienes que… —intentó decir Deuce, apenado.

T/n se volvió hacia él con una sonrisa breve.

—Nadie va a hacerte sentir como si tu naturaleza es algo que necesitas ocultar. No mientras yo esté aquí.

Deuce, por primera vez en toda la mañana, levantó la cabeza con un poco de orgullo.

—Ahora —dijo T/n, girándose hacia la estatua cubierta en el pasillo—. ¿Dónde está la alumna?

Bloodgood asintió y llevó a T/n hasta ella. T/n se quitó un guante fino, dejó que una de sus serpientes la tocara, y luego murmuró unas palabras antiguas. Un resplandor verde y dorado cubrió la figura… y con un suave estallido de aire, la chica volvió a la normalidad.

—¡AH! ¿Qué fue eso? —chilló la estudiante, aún confundida.

T/n le puso una mano en el hombro.

—Lo que pasa cuando no respetas el espacio personal de un Gorgón.

—N-no volverá a pasar… —murmuró la chica, aterrada, y corrió al baño más cercano.

Cuando todo terminó, T/n volvió hacia su hijo, se agachó de nuevo y dijo, esta vez con voz suave:

—Vamos a casa. Te haré té de serpiente. Como cuando eras pequeño.

Deuce se sonrojó y asintió. Y mientras salían del edificio, las miradas no eran de miedo… sino de asombro. Porque todos lo sabían:

Esa era Medusa.
Y era una madre antes que una leyenda.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora