El sol de la tarde entraba por la ventana, tiñendo la sala de un tono dorado que hacía brillar el piso recién limpiado. Tú estabas en la cocina, removiendo un guiso en la estufa, concentrada en que no se quemara, cuando escuchaste la puerta principal abrirse con un golpe algo torpe y luego cerrarse con más fuerza de la necesaria.
—¡Mamá! ¡Ya llegué!
Reconociste esa voz al instante y sonreíste, sintiendo un calorcito feliz en el pecho. Dejaste la cuchara a un lado y te limpiaste las manos antes de girarte hacia la entrada. Allí estaba Minoru Mineta, tu hijo, cargando su enorme mochila, sudado, con el uniforme algo arrugado y con un par de vendas nuevas en sus brazos. Siempre volvía de la U.A. con alguna marca o moretón que te hacía suspirar entre orgullo y ligera preocupación.
—¡Minoru! —exclamaste con alegría, abriendo los brazos. Sin esperar a más, tu hijo soltó su mochila y se dejó abrazar, hundiendo la cabeza en tu hombro, como si el peso de todo su día se derritiera apenas sentía tu perfume.
—¿Sabes lo difícil que es la vida de un estudiante héroe? —murmuró con un tono dramático, exagerando como siempre— Hoy casi muero… ¡literalmente casi muero! ¡Nos hicieron una simulación donde tuvimos que escalar un edificio mientras nos lanzaban chorros de agua helada!
—Oh cielos, mi valiente héroe —dijiste en tono dulce, mientras le acariciabas el cabello y le dabas un beso en la frente. Su cabello pegajoso, lleno de esas esferas moradas de su quirk, se sentía siempre curioso al tacto, pero para ti era tan natural como su respiración.
—¡Además, mamá! —dijo de pronto, separándose apenas para mirarte con ojos brillosos— ¡Hoy tuve una charla con Momo Yaoyorozu! ¡La Momo Yaoyorozu! Me habló… bueno, más bien me regañó porque la miré demasiado… ¡pero me habló!
—Ay, Minoru —dijiste, soltando una risita ligera mientras negabas con la cabeza—. Siempre tan travieso. No olvides respetar a las chicas, cariño.
Mineta hizo un puchero y se dejó caer en el sillón, como si acabara de recordar el regaño que recibió. Tú lo seguiste y te sentaste a su lado, pasando un brazo por encima de sus hombros. Era bajito para su edad, pero esa misma estatura te hacía más fácil abrazarlo por completo, acurrucándolo contra ti como si todavía fuera un niño pequeño.
—¿Crees que alguna vez me quieran por… bueno… por cómo soy? —preguntó de repente, con voz más bajita, vulnerable. Sus ojos, siempre tan llenos de picardía, ahora solo mostraban inseguridad. Se encogió un poco, jugando con las mangas de su uniforme mientras hablaba—. No tengo el quirk más increíble. Soy bajito, no soy musculoso como Kirishima ni guapo como Todoroki… ¿y si todas las chicas que me gustan siempre me ven solo como un chiste?
El corazón se te apretó. Te giraste hacia él y tomaste su carita entre tus manos, obligándolo a mirarte.
—Minoru, escúchame bien —dijiste, con la voz firme pero dulce, tan llena de amor que casi dolía—. Tú eres perfecto tal y como eres. Eres valiente, más de lo que la mayoría podría ser jamás. Cuando decides ayudar a alguien, lo haces sin dudar, sin importar el miedo. Y eres ingenioso, usas tu quirk de formas que incluso algunos héroes profesionales jamás imaginarían.
Él tragó saliva, con sus ojos brillando un poquito, aguantándose las ganas de llorar.
—¿De verdad piensas eso? —preguntó con un hilito de voz.
—Claro que sí. Y algún día, vendrá alguien que verá todo lo que yo veo. Verá tu corazón enorme, tu lealtad, tu forma de proteger incluso cuando tiemblas de miedo. Y va a amarte con locura. Mientras tanto, yo voy a seguir aquí, siendo tu mamá orgullosa, haciendo tu comida favorita y abrazándote siempre que lo necesites.
Minoru rompió en una sonrisa enorme, un poco torpe pero tan genuina que hizo que se te llenaran los ojos de lágrimas. Se lanzó hacia ti en un abrazo más fuerte esta vez, escondiendo su carita contra tu cuello.
—Te amo, mamá. Más que a nada en el mundo —susurró.
—Yo también te amo, Minoru. Mi pequeño héroe —contestaste, acariciándole la espalda con cariño.
Se quedaron así un rato largo, escuchando el sonido del guiso burbujeando en la cocina y el leve canto de los pájaros afuera. Un momento tranquilo y perfecto, solo tú y tu hijo, donde nada más importaba.
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Mamá de......
FanfictionEn esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten..... •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•...
