En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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“No por lo que haces, sino por quien eres”
La lluvia golpeaba suavemente contra los cristales del departamento. Kana Arima, la joven actriz que siempre cargaba la perfección en sus hombros, permanecía sentada frente a la ventana, el rostro sereno… pero sus ojos cargaban más cansancio del que su edad debería conocer.
—¿Otra audición? —preguntaste mientras entrabas a la sala con una taza de té caliente entre tus manos.
Kana asintió sin mirarte. Estaba acostumbrada a que le preguntaran eso. Siempre era sobre su carrera. Siempre sobre lo siguiente. Nunca sobre cómo se sentía. Hasta ahora.
—¿Quieres hablar de ello? —dijiste suavemente, sentándote a su lado.
Ella dudó por un segundo, pero tus ojos, tan sinceros, tan llenos de calma… eran difíciles de ignorar.
—La directora dijo que mi actuación fue buena, pero que aún me falta “chispa”. Y luego mi madre llamó solo para preguntar si me mencionaron en alguna revista… ni siquiera me preguntó cómo me fue. ¿Sabes lo ridículo que suena eso?
El silencio cayó un segundo entre las dos.
—Kana… —empezaste—. Eres más que una portada, más que una escena, más que una línea perfecta. Y si estás cansada, puedes estarlo. No necesitas probarle nada a nadie para que te quieran. Mucho menos a mí.
Ella frunció el ceño, como si no entendiera cómo podías decir eso tan tranquila. Sus labios temblaron.
—¿De verdad crees eso? ¿Aunque no fuera famosa?
—Sobre todo si no lo fueras. —Le acariciaste suavemente el cabello, con una ternura tan pura que hizo que los ojos de Kana se llenaran de lágrimas—. Te amaría igual si fueras actriz, repostera o repartidora de volantes. Porque yo no amo lo que haces… amo quien eres.
Y por primera vez en mucho tiempo, Kana se permitió llorar sin miedo a que eso la hiciera ver “débil”.