Trunks

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Pedido para ManjiroSano386

La cápsula estaba hecha trizas

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La cápsula estaba hecha trizas. Otra vez.

Trunks salió corriendo del humo con un casco puesto al revés y las mejillas llenas de polvo. Tosía, pero reía.

—¡Mamá! ¡¡Vi cómo explotó!! ¡¡¡Fue genial!!!

—¿Trunks...? —preguntaste desde la cocina, secándote las manos con el delantal.

Él frenó en seco al ver tu cara.

—…Ups.

Suspiraste. Fuerte. Como una madre que ya ha contado hasta diez unas veinte veces ese día.

—¿Otra cápsula de prueba?

—Pero papá me dijo que podía.

—¿Antes o después de que le dijeras que querías jugar a ser guerrero del espacio?

—…antes. —Trunks bajó la cabeza.

Fuiste hacia él, le quitaste el casco, le limpiaste la cara con una toallita húmeda y lo tomaste de las mejillas.

—Trunks, no eres menos fuerte por ser un niño. Pero todavía eres un niño. No necesitas hacer explotar nada para que yo esté orgullosa de ti. ¿Lo sabes?

Él te miró con esos ojos enormes, morados como el atardecer.

—¿Aunque no vuele tan rápido como Goten?

—Aunque no vueles en absoluto —respondiste con una sonrisa, besándole la frente—. Yo no te traje al mundo para que compitieras. Te traje para que vivieras.

Se quedó en silencio, jugando con el borde de tu blusa.

—¿Me amas aunque haga explotar cosas?

—Siempre. Pero si lo haces otra vez, vas a barrer todo ese desastre —dijiste, señalando hacia el jardín, donde el humo todavía salía de los restos de la cápsula.

Trunks rió, más relajado.

—Papá dice que tú das más miedo que Bills cuando estás enojada.

—Y papá tiene razón.

En ese momento, Vegeta apareció en la puerta del jardín, cruzado de brazos, con una sonrisa apenas visible.

—¿Otra cápsula destruida?

—Tu hijo —dijiste, sin siquiera mirarlo.

—Nuestro hijo —te corrigió con orgullo.

Trunks corrió hacia él, abrazándolo sin aviso. Vegeta fingió molestarse… pero sus manos terminaron sobre la cabeza de su hijo, revolviéndole el cabello con torpeza.

—La próxima vez, que no explote tan cerca de la casa —gruñó.

T/n sonrió, cruzándose de brazos.

—La próxima vez, que no explote nada.

Vegeta y Trunks se miraron. Luego te miraron a ti.

Y al unísono, bajaron la cabeza.

—Está bien…

Tú, como siempre, eras la única fuerza verdaderamente invencible en esa casa.

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