En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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🌹 "Llama silenciosa" — Esposa de Endeavor, madre de sus 4 hijos
Aunque el matrimonio había sido un arreglo entre dos familias de prestigio, tú, T/n, nunca fuiste una mujer cualquiera. La elegida para llevar el linaje del héroe número dos. La madre perfecta para sus hijos. La esposa fuerte que Enji necesitaba… y la única que no se doblegaba ante su voz grave ni su mirada ardiente.
Durante años, te enfocaste en criar a tus hijos, en mantener la paz en la casa Todoroki… pero nunca te convertiste en su sombra. Siempre brillaste con luz propia. A veces demasiado, para su gusto.
Hoy, en una gala de héroes, ibas vestida con un kimono moderno de seda oscura, tu cabello recogido con elegancia y una sonrisa tranquila adornando tus labios. Te acompañaba Hawks, quien te saludó con cariño y admiración al encontrarte en la entrada.
—Wow… señora Todoroki, está preciosa esta noche. Me dan celos del viejo Endeavor, ¿sabe?
Reíste con gracia.
—Eres un encanto, Hawks. Siempre tan directo.
El joven héroe te ofreció su brazo, y tú, sin pensarlo mucho, lo aceptaste para caminar hacia el salón. Después de todo, tu esposo aún no llegaba.
O al menos eso creías.
Desde una de las esquinas, con su mirada fija como una hoguera silente, Enji Todoroki los observaba.
Su mandíbula se tensó. Sus cejas bajaron ligeramente. No dijo una palabra, pero los sensores de temperatura del lugar registraron un aumento de cinco grados en segundos.
Cuando Hawks te dejó en tu mesa, te ofreció un último cumplido:
—Cuidado, T/n-san… si sigue así de hermosa, voy a robarla de su esposo.
—Ja, ¿y te atreverías a enfrentarte a él?
—Por usted, tal vez.
La conversación quedó ahí.
Hasta que sentiste una sombra detrás de ti.
—Discúlpame, Hawks. —dijo una voz ronca.
Ambos se giraron. Ahí estaba Endeavor, con su gran altura, su traje de gala rojo y negro, y esa llama azul tenue ardiendo sobre su rostro. Puso una mano firme sobre tu espalda baja, bajando solo lo justo para tocar tu cintura. Nada vulgar. Pero posesivo.
—Mi esposa me acompaña a saludar a los altos cargos. Es su deber como madre de la casa Todoroki.
—Claro, claro... —Hawks retrocedió con una sonrisa nerviosa.
Tú sentiste su mano arder. No en temperatura, sino en emoción contenida. Celos. Reales. Profundos. Y peligrosos.
Cuando estuvieron a solas en uno de los pasillos, tú rompiste el silencio.
—¿Te molestó? Que me tomara del brazo… o que dijera que estaba hermosa.
—Todo. —respondió sin rodeos, con su voz baja, grave, amarga— Me molesta que alguien más te mire como yo no supe hacerlo al inicio. Me molesta que sonrías como si no fueras mía. Me molesta que... —hizo una pausa— ...que no te sientas así cuando estoy yo cerca.
Tu corazón dio un salto. Sus palabras no eran dulces. Ni románticas. Pero eran verdaderas. Salidas de un hombre que no sabe amar con flores, sino con fuego y arrepentimiento.
Te acercaste a él, tu kimono rozando su traje.
—Entonces mírame bien, Enji. Porque te guste o no… soy tu esposa. Y lo que me gané fue con cicatrices. Y amor por esos niños que tú apenas aprendiste a ver.
Él bajó la mirada. Sus ojos azules brillaron detrás de las flamas. Y por un instante… solo por uno… su fuego se apagó.
—Entonces dame la oportunidad de mirarte como mereces. Porque si algún día otro hombre logra robarte de mí… juro que el infierno se quedará frío a mi lado.