En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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💔🌹“Mi hijo no se humilla por nadie” — Mamá de Arturo de la Barrera
La tarde había caído sobre la ciudad de México. Las luces comenzaban a encenderse lentamente mientras una brisa fría se colaba por las ventanas del lujoso departamento de T/n, la madre de Arturo de la Barrera.
Vestida con una bata de seda color vino y su cabello perfectamente peinado, T/n servía una copa de vino tinto mientras esperaba a su hijo, quien había prometido pasar a verla después de una reunión de trabajo.
La puerta se abrió con suavidad y ahí estaba él. Arturo, con su rostro serio, su corbata ligeramente aflojada, y la mirada baja.
—¿Qué pasó ahora, hijo? —preguntó ella con una voz maternal, dejando la copa sobre la mesa de centro.
—Nada, mamá. Cosas del trabajo —respondió él, sin mirarla.
Pero T/n no era cualquier madre. Ella lo conocía incluso mejor de lo que Arturo se conocía a sí mismo.
—¿Se trata de Teresa?
Arturo se tensó.
—No quiero hablar de eso…
Ella caminó hacia él, tomando su rostro entre sus manos con delicadeza.
—Mírame, Arturo… tú eres un hombre valioso. No eres ningún juguete de nadie. Esa mujer puede ser muy bella, pero el que ama de verdad no manipula.
—No lo entiendes, mamá… —murmuró él con un dejo de dolor en la voz—. Hay algo en ella que no me deja soltarla.
T/n suspiró. Su mirada se tornó más severa.
—Te entiendo más de lo que crees, hijo. Porque una vez, cuando era joven, también amé a un hombre que solo sabía querer con egoísmo. Y aprendí a la mala… que el amor verdadero no duele así.
Arturo bajó la mirada.
—¿Y cómo se supera algo así?
—Recordando quién eres. Recordando quién te crió. Eres Arturo de la Barrera, hijo de T/n de la Barrera, una mujer que nunca permitió que un hombre la hiciera sentir menos. —Le acarició la mejilla, y con una fuerza amorosa, lo abrazó—. Tú no te arrastras por nadie, hijo. Tú no te rompes por quien no sabe sostener tu corazón.
Él cerró los ojos, aferrándose a ese abrazo como si fuera el único lugar seguro que le quedaba.
Y por esa noche, Arturo volvió a ser solo un hijo… uno que necesitaba que su madre le recordara su valor, su dignidad… y que no todo lo bonito tiene que doler..