Jacaerys y Lucerys Velaryon

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👑 "Una madre de fuego" – Siendo la mamá de Jacaerys y Lucerys Velaryon 👑
🔥 Pedido de: OliveKane13

La Fortaleza Roja olía a perfume caro, a vino dulce… y a veneno disfrazado de sonrisas.

Tus pasos resonaban con eco sobre el mármol del salón. Vestida con un vestido granate, sobrio pero elegante, caminabas al lado de tus hijos con el porte de una reina, aunque no ostentaras corona. Jacaerys sostenía tu mano con fuerza, y Lucerys caminaba a tu lado, la mandíbula apretada, como si supiera lo que le esperaba.

Los rumores habían vuelto. Otra vez.

"¿Son legítimos?", "¿Hijos del Comandante Harwin Strong, quizás?", "No se parecen a Laenor..."
Los susurros no eran nuevos. Pero lo que dolía era que tus hijos empezaban a escucharlos.

—¿Madre...? —la voz temblorosa de Luke rompió el silencio del pasillo—. ¿Por qué dicen que no somos Velaryon?

Te detuviste. Te arrodillaste frente a él. Le tomaste el rostro con ambas manos.

—Escúchame bien, pequeño dragón —susurraste con el tono firme de quien ha tenido que luchar por cada verdad—. Eres hijo mío. Y con eso basta. Nadie tiene el derecho de arrebatarte tu identidad. Lleves el nombre que lleves, tu valor viene de tu sangre, tu corazón y tus acciones. No de los chismes de cortesanos cobardes.

Jace te miró con los ojos húmedos, tratando de parecer fuerte.

—Padre dice que no debemos prestar atención a los rumores. Pero... duele, madre. Duele que nos miren así.

Tu pecho se encendió como un horno de rabia contenida. Harwin había intentado mantenerlos al margen, pero tú sabías que la corte era despiadada. Sobre todo ahora que los verdes buscaban excusas para arrebatarles el derecho que les pertenecía.

Ese día, la reina Alicent había reunido al consejo. Dijeron que era para “hablar del futuro de los herederos”. Tú sabías lo que querían realmente: sembrar la duda.

Entraste al salón con la frente en alto. Todos los ojos se volvieron hacia ti y tus hijos. Harwin estaba ya allí, rígido, como un lobo contenido. Cuando sus ojos se cruzaron con los tuyos, supiste que él también sentía la rabia hervirle bajo la piel.

Alicent se alzó desde su sitio con una sonrisa helada.

—Lady T/n, nos honra con su presencia.

—Vengo a escuchar lo que tienen que decir sobre mis hijos. Ya que parece que muchos aquí han olvidado lo que significa la decencia —dijiste con tono cortante.

El silencio fue casi absoluto. Un consejero toció. Otro bajó la mirada.

—Solo buscamos proteger la línea sucesoria… —intentó justificar Otto Hightower.

—¿Protegiéndola con rumores? ¿Insinuaciones? ¿Sembrando duda sobre niños que no han hecho más que servir con honor y aprender su deber? —Te giraste, miraste a todos—. ¿Alguien aquí tiene el valor de mirarme a los ojos y decir que mis hijos no merecen el nombre que llevan?

Nadie habló. Ni uno solo.

—Entonces no vuelvan a insinuarlo —dijiste, helada como el acero Valyrio—. O el próximo dragón que se despierte… no será uno de los suyos.

Cuando saliste del salón, Harwin te alcanzó. No dijo nada al principio, solo te rodeó con un brazo fuerte y cálido.

—No sé qué hice para merecerte, T/n —susurró él, mirándote como si fueras su reina.

—Me diste una familia, Harwin. Y la defenderé con todo lo que tengo.

Esa noche, acurrucada entre tus hijos, juraste que nadie los quebraría.
Y si lo intentaban… ardería todo el reino....incluso el mundo.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora