Piccolo

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"Guerreros del corazón"

La tarde caía sobre la casa del Maestro Roshi, pero para Gohan todavía no era hora de parar. Él corría por el jardín, con esa energía inagotable que parecía no tener fin, mientras ustedes dos lo veían con una mezcla de amor y preocupación.

—Cuidado, Gohan —le advertiste, acercándote para agarrar una pelota que casi se le escapaba de las manos.

Piccolo estaba a tu lado, siempre atento, aunque esa rigidez suya parecía suavizarse cuando miraba al pequeño.

—No es un juego cualquiera —dijo con su voz grave—. Hay que entrenar el cuerpo y la mente. Pero también hay que saber cuándo descansar.

Sonreíste, recordando todas las veces que Piccolo había sido más que un maestro para Gohan. Él había protegido y enseñado al niño desde que era pequeño, y ahora, como esposo y compañero tuyo, cuidaban a Gohan como si fuera parte de su propia familia.

—¿Quieres descansar un poco? —le preguntaste, tomando a Gohan en brazos cuando por fin decidió parar.

El pequeño suspiró, apoyando la cabeza en tu hombro, y Piccolo se acercó para poner una mano firme pero suave en su espalda.

—Siempre tiene energía, pero sabe escuchar cuando estamos aquí —comentaste—. Eso también es parte del entrenamiento.

Piccolo asintió, mirando a ambos con esa mezcla de orgullo y responsabilidad.

—T/n, gracias por estar a mi lado en esto. No es fácil cuidar a alguien tan especial.

—No hay nadie mejor que tú para hacerlo —le respondiste—. Juntos somos su fuerza.

Gohan, sin apartar la mirada, soltó una sonrisa tímida, sabiendo que en ustedes tenía a su familia y su escudo protector.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora