En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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🌸 BNHA 📍 Hospital Las luces blancas del pasillo parecían eternas. Cada paso que dabas (t/n) resonaba como un eco lleno de preocupación. El corazón te latía con fuerza. Cuando recibiste la llamada avisándote que Eijiro había resultado herido tras un ataque de villanos, casi se te fue el alma del cuerpo.
Con un ramo de flores rojas —las favoritas de tu hijo— caminaste directo hasta la habitación 314. Desde fuera, escuchaste risas y voces juveniles. Dudaste un segundo, sin querer interrumpir, pero el deseo de ver a tu pequeño —bueno, ya no tan pequeño, aunque para ti siempre lo sería— te empujó a abrir la puerta.
—¡Mamá! —exclamó Kirishima, con esa sonrisa enorme que heredó de ti, apenas te vio entrar.
La respiración se te atascó un segundo en la garganta. Tenía vendas en un brazo y raspones en la cara, pero estaba vivo. Seguro. Fuerte. Como siempre.
—¡Eijiro! —te acercaste sin pensarlo, dejando el ramo en la mesa de al lado para poder abrazarlo con suavidad, cuidando no apretar donde estaba vendado.
—¡Woah! ¿E-esa es tu mamá, Kirishima? —preguntó un chico rubio con expresión asombrada. —¡Sí, Denki! Mi mamá… (t/n).
—Encantado, señora (t/n). —dijo un joven con gafas (Iida) haciendo una pequeña reverencia. —Es un honor conocerla —añadió con emoción un chico con cabello verde alborotado (Midoriya). —¡Hola! ¡Soy Mina Ashido! ¡Kirishima nos habla siempre de usted! —dijo una chica rosa con una gran sonrisa. —Mucho gusto, chicos. —respondió sonriendo, aunque tus ojos brillaban por la emoción— Gracias por cuidar de mi hijo.
—¡No es nada! Kirishima siempre nos cuida a nosotros —agregó Denki con una risita nerviosa. —¡Sí! Es un héroe, ¿sabe? —Midoriya sacó una libreta con anotaciones donde incluso tenía el nombre de Kirishima subrayado y dibujitos.
Kirishima se rascó la nuca, sonrojado, mientras tú le acariciabas el cabello con ternura.
—Para mí siempre será mi niño valiente, aunque ya esté salvando el mundo.
—¡Mamá! —protestó entre risas, con un leve rubor en las mejillas. —Lo digo en serio —contestaste, besándole la frente—. Estoy muy orgullosa de ti.
Sus amigos se quedaron en silencio, sonriendo al ver el momento. Hasta Bakugou desvió la mirada, con un leve bufido, pero sin insultar. Lo cual ya era un avance.
—Bueno, chicos, ¿por qué no me cuentan cómo fue que mi Eijiro terminó aquí? —preguntaste con un tono calmado, aunque tus ojos demostraban la preocupación de madre leona.
Y así, entre bromas, risas nerviosas y pequeños relatos heroicos, conociste un poquito más del mundo donde tu hijo crecía. Un mundo peligroso, sí… pero también lleno de amigos que lo querían y lo cuidaban tanto como tú.