Kyoka Jiro

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🎧💜 "No necesitas ser perfecta… sólo sé tú, mi niña" — Siendo mamá de Kyoka Jiro

Pedido de moninzi

El departamento olía a incienso, café negro y cables de amplificador.
En una de las habitaciones, Kyoka estaba sentada con los audífonos puestos, intentando componer algo. La guitarra eléctrica descansaba sobre sus piernas mientras ella arrugaba la hoja de partituras con frustración.

—¡Ugh! Nada suena bien —refunfuñó, dejando caer la cabeza sobre el escritorio.

Desde la puerta, tú la observabas en silencio. Llevabas puesta una sudadera vieja con la palabra “MOM” en letras rockeras que ella misma te había regalado para tu cumpleaños.

—¿Otra vez bloqueada? —preguntaste con una sonrisita, caminando hacia ella con dos tazas de té.

—No es sólo eso. Hay una presentación en la U.A. para los héroes que tienen pasatiempos artísticos… y todos esperan que yo me suba al escenario como si nada —murmuró—. Pero... ¿y si lo arruino? ¿y si creen que sólo soy buena por mi Quirk?

Dejaste las tazas sobre la mesa y te sentaste a su lado, tomando la guitarra con suavidad.

—Kyoka… tú no tocas bien por tu Quirk. Tú tocas bien porque te rompes el alma practicando. Porque vibras con la música como si fuera una parte de ti. —Le sonreíste y te acercaste para acomodar su flequillo—. No tienes que demostrarle nada a nadie.

Ella bajó la mirada, apretando los labios. Se notaba que la inseguridad pesaba.

—A veces… sólo quiero gritar. Como si todo lo que tengo adentro fuera ruido.

—Pues que suene ese ruido, mi amor —le dijiste con firmeza—. Que suene fuerte y que lo escuchen todos. Porque eso también es música… y tú tienes derecho a ser escuchada.

Kyoka se mordió el labio, visiblemente emocionada. Luego se levantó y apoyó su frente contra tu hombro. No era muy dada al afecto, pero contigo siempre bajaba la guardia.

—Gracias por no empujarme a ser perfecta, mamá.

—Porque ya lo eres, sólo por ser tú.

En ese momento, Kyoka tomó su guitarra con más fuerza, se sentó de nuevo… y empezó a tocar. Las primeras notas fueron suaves, un poco temblorosas, pero luego su voz se alzó con fuerza. Tú la acompañaste con una pequeña batería que guardabas bajo la cama, como en los viejos tiempos, cuando le enseñaste a hacer su primer cover de rock clásico.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora