Saja Boys

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Pedido de _gataFun

En la base subterránea del inframundo. El camerino demoníaco.

T/n sostenía una carpeta negra con los próximos planes de ataque.
Cinco misiones. Cinco fragmentos de honmun por destruir.
Cinco hijos suyos… cada vez más dudosos.

—¿Por qué no podemos simplemente hablar con las Huntrix? —preguntó Romance, su voz más suave que de costumbre.

—Porque hablar no es parte del contrato infernal que firmamos al nacer —responde Mystery, serio, pero mirando de reojo a T/n.

Ella no dice nada.

Solo observa a sus cinco demonios.
Cinco críos nacidos de fuego, tiniebla y notas musicales malditas.
Cinco criaturas que ahora… dudaban.
Porque habían conocido algo que tú nunca les enseñaste: empatía.

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FLASHBACK – Hace siglos, en las catacumbas del plano infernal.

T/n sostiene a Baby Saja en brazos, apenas una bolita de sombra que llora fuego.
Detrás de ella, cuatro cunas. Cuatro sellos. Cuatro nombres marcados en piedra: Jinu, Abby, Mystery, Romance.

Una voz profunda, la del alto demonio de la corte, le dice:

—Son tu responsabilidad. Criarlos. Moldearlos. Entrenarlos para la destrucción.
—¿Y si quieren algo más? —pregunta T/n, aún sabiendo que no debe cuestionar.
—No pueden. No deben. No sabrán.

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Presente. Interior, backstage antes del último ataque.

Los chicos están listos para su "show"… o sea, el ritual para romper otro fragmento de honmun.

Pero Jinu se detiene frente a ti, serio.

—T/n… madre… si destruimos la honmun, el mundo de las Huntrix se colapsará. Y ellas… ellas no son malas.
—¿Y tú desde cuándo proteges humanas con glitter? —preguntas con tono severo.
—Desde que una de ellas me salvó la vida cuando pude haberla destruido —responde.

Silencio.
T/n baja la carpeta.
Su aura demoníaca tiembla.

—¿Me estás diciendo… que estás enamorado?

Romance, Abby, Mystery y Baby Saja giran al mismo tiempo.

—¡¿QUÉ?!
—¡NO!
—¡Típico de Jinu!
—¿Quién es la Huntrix…? ¿MIRAA? —pregunta Abby, celoso.

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– Tú, sola en la sala oscura, frente al espejo demoníaco.

Te miras.
Una madre infernal.
Una manager estricta.
Pero también una figura que ya no quiere seguir un plan que implica ver a sus hijos destruir algo que podría darles paz.

—Si ellos han cambiado… tal vez yo también pueda hacerlo —susurras.

Y por primera vez, el fuego en tus ojos no es rabia.
Es protección.
Es amor.
Es decisión.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora