En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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Pedido para ManjiroSano386 Por si el anterior no te gusto
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El cielo estaba despejado, pero el aire olía a algo extraño.
Había una cápsula rota en medio del jardín de Capsule Corp. Pedazos de metal y energía chispeaban alrededor, mientras Bulma y los demás Guerreros Z examinaban los restos con preocupación.
Pero tú no estabas ahí.
Tú estabas dentro, en la cocina, con un muchacho silencioso sentado a la mesa.
Tenía la espada apoyada contra la pared, el cabello despeinado por el viaje, la ropa algo rota. Trunks. Pero no tu Trunks… no del todo.
—¿Tienes hambre? —preguntaste mientras preparabas arroz y sopa.
Él asintió, sin decir mucho. Te miraba con una mezcla de incredulidad y miedo. Como si al parpadear fueras a desaparecer.
—Hace mucho que no como algo así… —murmuró por fin.
—No me digas, ¿no hay arroz en el futuro? —bromeaste suavemente mientras colocabas el plato frente a él.
El chico soltó una risa muy baja. Casi un suspiro.
—No. No hay muchas mamás tampoco…
Te detuviste un momento, sin mostrar la punzada que te atravesó el pecho. Solo le acariciaste el cabello, como si aún fuera ese niño que se caía al correr y lloraba con orgullo herido.
Justo entonces, el pequeño Trunks entró a la cocina corriendo, con una manzana en la mano y manchas de pintura en la cara.
—¡Mamáááá! ¡Goten me dijo que soy más lento que un caracol!
Se frenó en seco al ver al muchacho en la mesa.
—¿Quién es él?
El Trunks del futuro lo miró con asombro. Se vio a sí mismo… tan pequeño, tan limpio. Tan lleno de vida.
—Él es… un amigo. Muy especial —dijiste sin titubear, guiñándole el ojo al Trunks mayor.
El niño frunció el ceño.
—¿Por qué se parece a mí?
—La genética es rara, mi amor. Anda, ve a lavarte las manos.
Pequeño Trunks obedeció, murmurando algo sobre Goten y caracoles, y tú aprovechaste para servirle al mayor un poco más de arroz.
—Puedes quedarte todo lo que necesites —le dijiste—. No voy a hacer preguntas si no quieres responderlas. Solo voy a asegurarme de que comas bien y que tengas dónde dormir.
Trunks del futuro tragó saliva. Nadie en su tiempo hablaba así. Nadie ofrecía descanso sin condiciones.
—Gracias, mamá —susurró, sin pensarlo.
Te detuviste un segundo… pero no dijiste nada. Solo tomaste su mano sobre la mesa y la apretaste con cariño.
Afuera, Goku, Vegeta y Piccolo hablaban en voz baja con Bulma sobre la cápsula dañada.
—Parece que no va a poder volver tan fácil —murmuró Goku.
—Lo que significa que estará aquí un rato —dijo Bulma, cruzada de brazos—. Y eso le va a hacer bien.
Vegeta miró hacia la casa, serio.
—Si T/n lo está cuidando… va a estar mejor que en cualquier línea temporal.
Esa noche, el Trunks del futuro durmió en un colchón en la sala. Tú le dejaste una manta, le preparaste un té caliente, y cuando apagaste las luces… el niño Trunks se le acercó en silencio.
—¿Quieres que te preste mi peluche para que no te sientas solo?
Trunks mayor no supo qué responder. Solo asintió, y dejó que el pequeño se acostara a su lado.
T/n los observó desde el marco de la puerta.
Dos versiones del mismo corazón. Ambas necesitadas del mismo amor. Y tú, dispuesta a dárselo sin importar de qué tiempo venían.