En esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten.....
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Me encontré esta imagen en Pinterest, así que créditos a quien el correspondan
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Ruin (versión masculina de Rumi)
La ciudad aún brillaba bajo los focos del estadio cuando él cerró la puerta del camerino con seguro.
Ruin se quitó la chaqueta con un suspiro, dejando ver su cuello marcado por el sudor y la tensión del show. Lo habías visto sobre el escenario mil veces, pero nunca te acostumbrabas a cómo se veía: poderoso, etéreo, peligroso… y completamente tuyo.
—¿Sabes qué fue lo único que pensaba durante la última canción? —dijo, girándose lentamente hacia ti, con esa sonrisa que solo tú conocías.
—¿Qué? —preguntaste, sin poder evitar sonreír.
—En tus ojos. En cómo me miras desde la esquina del escenario. En lo mucho que deseo tenerte entre mis brazos, sin que el mundo nos mire.
Te rodeó la cintura, despacio. Sin prisa. Como si cada segundo a tu lado fuera un lujo que no podía permitirse desperdiciar.
—Estás muy dramático hoy, Ruin —bromeaste, aunque el corazón ya te palpitaba con fuerza.
—Es que no sabes lo que es cantar ante miles… y solo querer bajar para besarte.
Él te besó entonces. Lento. Dulce. Sus labios recorrieron los tuyos como si te aprendiera de memoria. Te levantó un poco del suelo, presionándote contra su pecho, fuerte y cálido. Como si fueras lo único real en su vida llena de caos y sombras.
—¿Sabes lo que eres para mí, T/n? —murmuró, rozando tu oreja con su aliento—. Eres mi hogar. Incluso si estoy rodeado de demonios… contigo no tengo miedo.
—¿Ni siquiera del mundo real? —susurraste.
—Mucho menos. Porque tú me ves… no como el líder de Huntrix, no como el cazador… sino como Ruin. Solo Ruin. Y nadie más hace eso.
Te apoyaste contra él, acariciando su cabello oscuro, húmedo, aún con brillo de escenario. Él hundió el rostro en tu cuello, respirando profundo, como si fueras el único oxígeno que necesitaba.