Pedido de Katane-sonzaishinai
🐗🌸 “Todo lo que necesitan… es volver a casa” — Siendo mamá de Tanjiro y Nezuko
La cabaña de madera crujía con cada ráfaga de viento. Afuera, la nieve caía suavemente sobre la montaña, mientras el aroma del arroz cocido y el miso flotaba por toda la cocina.
—Tanjiro, ¿ya te lavaste bien las manos? —preguntaste desde la estufa, dándole la vuelta a los onigiris con una sonrisa.
—¡Sí, mamá! Pero Nezuko me empujó para llegar primero —respondió el niño con las mejillas sonrojadas, quitándose la bufanda con torpeza.
—¡No es cierto! —dijo Nezuko, riendo mientras se colgaba de tu cintura como una koala pequeña.
Tú soltaste una risa suave, acariciando su cabello. Te encantaba que aún fuera tan apegada, aunque ya iba creciendo rápido. Tanjiro se acercó para ayudarte con los platos, siempre tan servicial y atento. A veces lo mirabas y sentías que tu corazón se llenaba y dolía al mismo tiempo. Era un niño con demasiada nobleza en los ojos.
—Tanjiro… si algún día mamá y papá no estuviéramos, ¿cuidarías de tus hermanos?
—¡Por supuesto! —dijo sin pensarlo—. Aunque yo preferiría que siempre estén con nosotros.
Tus ojos se aguaron. Lo abrazaste, fuerte. Luego hiciste lo mismo con Nezuko, besándole la frente.
—Yo también quiero eso, mi amor. Siempre voy a querer eso.
Años después…
Tanjiro corría por el bosque con la respiración agitada, ensangrentado, su uniforme de cazador desgarrado. Detrás de él, Nezuko, ya convertida en demonio, saltaba entre las ramas, protegiéndolo sin dudar.
Los dos estaban cansados. Heridos. Pero seguían luchando.
—¡No te detengas, Nezuko! ¡Falta poco para el amanecer!
Y entonces… como si el mundo se abriera por un instante, una brisa conocida lo envolvió. Olía a arroz, a leña… a hogar. Se detuvo en seco. Alzó la vista.
Y ahí, entre los árboles…
—¿…Mamá?
T/n, de pie con su kimono blanco y su cabello suelto, los esperaba con los brazos abiertos. Tu rostro no había cambiado. Seguías tan cálida como siempre. Como si el tiempo no te hubiera tocado.
—Vamos, Tanjiro… Nezuko. Ya están en casa.
Tanjiro se desplomó, agotado, cayendo de rodillas mientras lágrimas brotaban de sus ojos. Nezuko lo alcanzó y también lloró, sin decir una palabra.
Te arrodillaste entre los dos, envolviéndolos con tu haori, protegiéndolos del frío, del miedo… del dolor. Les besaste la frente, como siempre hacías, y sus heridas ya no dolían tanto.
—Ya no tienen que pelear solos —susurraste—. Estoy aquí. Siempre lo estuve.
Y por primera vez en mucho tiempo… ambos durmieron tranquilos.
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Mamá de......
FanfictionEn esta historia tu serás la mamá/esposa/novia/tía/abuela/niñera de el personaje que ustedes gusten..... •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•★•◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌• •◌•◌•◌•◌•◌•◌•◌•...
