Cole Walter

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El olor a pan recién horneado y salsa BBQ llenaba la cocina

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El olor a pan recién horneado y salsa BBQ llenaba la cocina. Katherine Walter se movía como una jefa en su reino culinario, con harina en las mejillas y música country de fondo. Era domingo, lo que significaba: comida casera, todos en casa, gritos, risas, caos y T/n Murphy en la cocina como si fuera una Walter más.

—¡Jordan, suelta eso! ¡Ese brownie es para después de comer! —gritó T/n, arrebatándole el molde de las manos.

—¿Desde cuándo das órdenes aquí? —bromeó Alex, dejando su teléfono para observarla con una sonrisa.

—Desde que los cocino yo —respondió ella, dándose vuelta con el delantal de cuadros y el cabello recogido en una trenza algo deshecha. Había harina en su nariz y grasa de tocino en su antebrazo, pero no le importaba. Estaba en casa.

Y Cole la miraba como si estuviera viendo la escena más bonita del universo.

—Tienes un poco de harina… aquí —dijo él, acercándose sin pedir permiso.

Le pasó el pulgar por la nariz y luego la mejilla, limpiándola con una delicadeza que hizo que todos los hermanos menores se callaran por un segundo.

—Gracias, mamá oso —respondió ella, alzando una ceja con sarcasmo.

—Lo que sea por ti, chef.

—¡Ay, ya! Qué empalagosos —bufó Isaac, haciendo una mueca exagerada.

—Si no se casan ustedes dos, el mundo pierde una pareja de sitcom perfecta —dijo Nathan, robando una albóndiga del sartén.

—¡NO somos una pareja! —respondieron los dos al mismo tiempo.

Katherine solo sonrió desde el fregadero.

—Claro que no —dijo ella con una sonrisa que decía “Claro que sí”.

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Veinte minutos después, estaban todos sentados en la mesa larga del comedor. T/n servía los platos, con Cole pegado a ella como sombra.

—¿Te corto la carne? —preguntó él, tomando su cuchillo sin esperar respuesta.

—¿Otra vez con eso? —T/n bufó, aunque no apartó el plato.

—Si lo hago por mamá y los niños, ¿por qué no contigo?

—Porque yo no tengo siete años, Cole.

—No, tienes diecisiete… y aún así te atragantas cada vez que comes apresurada.

Todos se rieron. Ella solo negó con la cabeza, aunque una sonrisita se le escapó.

—Deberías ser así con todas las chicas —soltó Alex, en tono bromista pero con algo de veneno.

Cole respondió sin pensarlo:

—No me importa ser así con todas. Solo con ella.

Hubo un pequeño silencio.

T/n se tensó. Porque eso no era una broma. No cuando lo dijo así, tan bajito, tan serio.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora