Enji Todoroki

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Pedido para Fushigurohub

La casa por fin estaba en silencio

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La casa por fin estaba en silencio.

Por una noche, parecía que el caos se había rendido. Que Toya no estaba gritando, que Natsuo no había derramado jugo sobre los libros de Shoto, que Fuyumi no había perdido su muñeca otra vez. Y que el bebé —recién nacido, tu milagro final— dormía profundamente en su cuna junto a tu cama.

Enji acababa de salir de la ducha. Su cuerpo aún humeaba por el contraste con el aire nocturno. Tenía el cabello húmedo, el pecho descubierto, y esa expresión tensa que solo tú sabías aflojar.

Te acercaste despacio, sentándote sobre las sábanas, y le besaste suavemente el centro del pecho, donde su calor era más constante.

—No tienes que hacerlo —dijo en voz baja, sin apartarte.

—No lo hago porque tenga que —susurraste, besándolo de nuevo—. Lo hago porque te amo. Incluso cuando no sabes cómo dejar de arder.

Y fue ahí, justo cuando sus manos subían por tu espalda y los labios se encontraban en medio de la calma…

¡CLAC!
La puerta se abrió de golpe.

—¡MAMÁÁÁÁ! —gritó Toya, entrando como si fuera su casa. Porque, bueno… lo era.

Detrás venían Fuyumi, Natsuo y Shoto, todos en pijama, todos desvelados, todos con una razón diferente para invadir el cuarto.

—¡El muñeco se movió y me dio miedo!
—¡Toya me robó mi cobija!
—¡Fuyumi se durmió sobre mi libro!
—…yo solo quería ver si mamá estaba.

T/n se cubrió con la sábana, ahogando una risa. Enji se quedó completamente inmóvil, con cara de “esto es mi castigo por el pasado”.

—¿No deberían estar dormidos? —gruñó él.

—¡Ya estábamos! Pero vinimos por si acaso —respondió Natsuo mientras se subía a la cama sin permiso.

Fuyumi se metió en tu regazo y abrazó tu brazo. Toya se acurrucó a tu otro lado, suspirando fuerte. Enji trató de no parecer derrotado. Falló.

Shoto, en cambio, no fue hacia ti. Caminó directamente hacia la cuna.

Se asomó con cuidado, observó al bebé dormido, y sin decir nada… trepó con movimientos lentos, hasta quedar acostado junto a él. Lo abrazó con cuidado, rodeando su cuerpecito con los brazos, y cerró los ojos.

—Voy a cuidarlo yo —murmuró.

T/n se quedó en silencio unos segundos, el corazón latiéndole suave.

—Está bien, Shoto —dijiste en voz baja—. Él va a crecer sabiendo que lo aman. Gracias a ti.

Enji se acercó, cubrió a los niños con una manta y volvió a acostarse sin hacer ruido.

Esa noche, el deseo quedó en pausa.
Pero el amor no.
Porque entre abrazos desordenados, entre risas, entre un bebé arropado por su hermano mayor…
la familia Todoroki tuvo un respiro de paz.

Y tú, al centro de todo, supiste que estabas exactamente donde querías estar.

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Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora