Familia Todoroki

1.4K 205 1
                                        

🔥❄️ “Donde antes era risa” – Siendo la madre de los Todoroki, antes de que Enji lo arruinara
📖 Pedido de Neonastral

Antes de que la casa Todoroki se llenara de silencios y gritos contenidos, hubo luz. Hubo amor. Hubo infancia.

Fuyumi tenía las manos siempre tibias cuando te abrazaba.
Touya reía tan fuerte que los vecinos lo escuchaban.
Natsuo bailaba por el pasillo con calcetines mal puestos.
Y Shoto… Shoto dormía sobre tu pecho como si el mundo entero cupiera ahí.

T/n. Mamá. La primera palabra de todos ellos.

Eras el centro. El refugio. El consuelo.
Te seguían por la casa, te ayudaban a cocinar, te traían flores del jardín. Incluso Touya, tan rebelde luego, te tejía pulseritas mal hechas que tú llevabas como coronas.

—No hay lugar más seguro que tus brazos, mamá —te dijo Natsuo una vez, antes de una tormenta.

Pero Enji comenzó a apagarte.

Primero fueron los comentarios:

—Deja de consentirlos tanto.
—Los estás debilitando.
—Estás interfiriendo con su formación.

Después, vinieron las órdenes:

—Shoto entrenará conmigo. Solo.
—No interfieras.
—No los malcríes con tu “ternura”.

Y luego… el silencio.

Te apartó. Los apartó. A todos.

Los juegos desaparecieron.
Las risas, también.
Los niños comenzaron a mirarte a través de puertas cerradas, con miedo de acercarse demasiado.

—¿Hoy sí puedo abrazarte...? —te preguntaba Fuyumi, bajito, como si fuera delito.
—¿Puedo dormir contigo solo esta noche...? —te susurraba Natsuo, con la voz temblorosa.
—¿Por qué papá no me quiere si no soy como Shoto...? —preguntaba Touya, con lágrimas ocultas tras el enojo.

Y tú, amor… tú lo dabas todo por mantenerlos a salvo con lo poquito que te dejaban dar.

Shoto fue el último. El más pequeño. El más “perfecto” para Enji.
Y fue al que más alejaron de ti.

A veces le cantabas desde la otra habitación.
O le dejabas dulces escondidos en sus libros.
Porque aunque te prohibieran ser madre con libertad… nadie podía evitar que lo siguieras siendo en secreto.

---

Años después, cuando Shoto te mira con ojos apagados, con la cicatriz viva, con el corazón endurecido por todo lo que perdió, tú no te disculpas. No te justificas.

—Sé que fallé —le dices—. Pero te juro que jamás dejé de amarlos ni un solo día.

Y lo ves temblar.

Y Natsuo vuelve a abrazarte.
Y Fuyumi te ayuda a cocinar de nuevo.
Y Touya, incluso con todo su dolor, te recuerda como la única persona que alguna vez creyó que él valía por sí mismo.

El amor que sembraste no se borró.
Fue enterrado.
Pero aún florece, entre las grietas del fuego y el hielo.

Porque tú, mamá T/n, fuiste hogar. Incluso cuando te sacaron de la casa.

Mamá de......Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora