Curiosidad

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El sol de la tarde se filtraba por las cortinas de la sala, creando un ambiente cálido y relajado. Anna estaba sentada en el sofá, aparentemente concentrada en un libro, pero sus ojos no se movían de la misma línea. Harry, sentado frente a ella con su laptop, notó el silencio inusual.
—Estás muy callada, amor. ¿Pasa algo? —preguntó él, cerrando la pantalla y dedicándole toda su atención.
Anna suspiró y dejó el libro a un lado. Llevaban años de casados, una relación basada en la confianza absoluta y una química que no se había apagado ni un poco. Sin embargo, había una pequeña chispa de curiosidad que llevaba semanas rondando su mente.
—He estado pensando en algo... —comenzó ella, jugando con su anillo de bodas—. Sabes que te amo y que nuestra vida íntima es perfecta. Pero... últimamente me ha surgido una curiosidad que no sé cómo manejar.
Harry se acercó y se sentó a su lado, tomando su mano con suavidad.
—Sabes que puedes decirme lo que sea, Anna. No hay juicios aquí.
—Tengo curiosidad de saber qué se siente estar con una mujer —soltó ella de golpe, sintiendo un ligero sonrojo en las mejillas—. Solo experimentar, saber qué se siente esa conexión diferente.
Harry procesó las palabras. No sintió celos, sino una mezcla de sorpresa y una profunda comprensión hacia su esposa. Sabía que Anna era una persona exploradora y honesta.
—Gracias por decírmelo —dijo él con sinceridad—. No voy a mentirte, es algo nuevo para los dos, pero si es algo que necesitas descubrir para sentirte plena, quiero ser parte de ese proceso, aunque sea apoyándote desde fuera.
—¿No te molesta? —preguntó ella, con los ojos brillantes.
—Me importas tú, Anna. Si establecemos límites claros y lo hacemos de una forma en la que ambos nos sintamos seguros, no veo por qué no explorar esa faceta de tu sexualidad. De hecho, me parece increíble que confíes tanto en mí como para decírmelo.
Esa noche, la conversación se extendió durante horas. Hablaron sobre:
* Los límites: Qué estaba permitido y qué no.
* La comunicación: Cómo se sentirían si las cosas se volvieran confusas.
* El objetivo: Que esto fuera una experiencia de autodescubrimiento para ella, reforzando el vínculo que ya tenían.
Anna se sintió más ligera que nunca. El deseo de experimentar seguía ahí, pero ahora estaba envuelto en la seguridad del amor de Harry. Se acercó a él, rodeando su cuello con los brazos.
—Eres increíble, ¿lo sabías? —susurró ella.
—Solo quiero que seas feliz en todos los sentidos —respondió Harry, besándola con una intensidad que prometía que, sin importar lo que exploraran fuera, su hogar siempre estaría en los brazos del otro.
La curiosidad ya no era un secreto pesado, sino una puerta abierta que estaban listos para cruzar juntos, con la promesa de que, al final del día, Anna siempre volvería a él, tal como deseaban que ocurriera cada noche.

*******

La mañana siguiente se sentía diferente. Había una electricidad nueva en el aire, una mezcla de nerviosismo y complicidad. Anna y Harry se sentaron a desayunar, pero el café no era lo único que humeaba en la mesa.
—He estado pensando —dijo Harry, dejando su taza—. Si vamos a hacer esto, tiene que ser de una forma que te haga sentir cómoda y segura. No quiero que sea algo apresurado.
Anna asintió, agradecida por su pragmatismo.
—Yo también lo he pensado. No quiero a alguien de nuestro círculo cercano. Preferiría que fuera alguien neutral, alguien con quien pueda ser yo misma sin explicaciones previas.
Decidieron que la mejor opción era explorar alguna aplicación especializada o asistir a un evento de ambiente donde pudieran conocer a alguien de forma orgánica. Tras un par de días de charlas, Anna creó un perfil, siempre con Harry al lado, supervisando y opinando con ese toque de humor que lo caracterizaba.
—¿Qué te parece ella? —preguntó Anna, señalando la foto de una mujer llamada Elena, de ojos curiosos y una sonrisa relajada—. Dice que le gusta el arte y que también busca experiencias nuevas.
Harry miró la pantalla y luego a su esposa.
—Parece alguien con quien podrías conectar. ¿Por qué no le escribes?
Acordaron que el primer paso sería una cita solo para Anna. Harry se quedaría en casa, dándole el espacio necesario para que ella no se sintiera presionada por su presencia.
—Si en cualquier momento te sientes incómoda, o si simplemente decides que no es lo que querías, te vienes a casa y aquí no ha pasado nada —le recordó Harry mientras ella se terminaba de arreglar.
Anna se miró al espejo. Llevaba un vestido que la hacía sentir poderosa, pero sus manos temblaban un poco. Harry se acercó por detrás, rodeando su cintura con los brazos y besando su hombro.
—Vas a estar bien. Disfruta, experimenta y recuerda que yo estoy aquí esperando para que me cuentes todo... o para simplemente abrazarte si lo necesitas.
El encuentro fue en un bar de luces tenues y música jazz de fondo. Elena resultó ser tan encantadora como en sus fotos. La conversación fluyó con una naturalidad sorprendente. Hablaron de sus vidas, de sus deseos y de lo que Anna buscaba.
—Es valiente lo que haces —dijo Elena, rozando accidentalmente la mano de Anna sobre la mesa—. Tener un matrimonio tan sólido que te permita explorar esto es algo especial.
Ese simple roce envió una corriente eléctrica por el brazo de Anna que nunca había sentido antes. Era una sensación distinta a la que tenía con Harry; era una mezcla de novedad y una suavidad diferente.
Cuando Anna volvió esa noche, Harry estaba leyendo en la cama, pero dejó el libro en cuanto escuchó la puerta. Ella entró en la habitación con las mejillas encendidas.
—¿Y bien? —preguntó él con una sonrisa curiosa.
Anna se sentó en el borde de la cama, soltando un largo suspiro.
—Fue... revelador. Ella es increíble. Nos reímos mucho y... nos tomamos de la mano. Harry, sentí algo. No reemplaza lo que siento por ti, es otra cosa, como descubrir un color nuevo.
Harry la atrajo hacia él, envolviéndola en sus brazos.
—Me alegra mucho, de verdad. ¿Quieres que hablemos de lo que sigue?
Anna asintió, refugiándose en su pecho. La curiosidad se estaba convirtiendo en una experiencia real, y lo mejor de todo era que no tenía que esconder nada. El plan seguía en marcha: la próxima vez, quizás Elena vendría a casa, o quizás Anna se aventuraría un poco más lejos.

Holaaa. ¡¡He vuelto!! Con una historia más que interesante. Espero leer sus comentarios al respecto.

A. S.

One Shots H. S. (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora