El encierro en el penthouse se volvió absoluto. Harry no permitió que Ana pusiera un pie fuera de la habitación y cada vez que ella intentaba levantarse, él la devolvía a la cama con una caricia firme o una mirada que le recordaba quién dictaba las reglas en ese lugar.
A media mañana, Harry llamó a un laboratorio privado. Un enfermero llegó poco después, escoltado por la seguridad del edificio, para tomar la muestra de sangre de Ana mientras permanecía a su lado, mirando con atención todo el procedimiento.
Dos horas después, el correo electrónico con el resultado llegó a su iPad. Él lo leyó en silencio, con la mandíbula tensa y una chispa de triunfo volcánico en los ojos.
-Positivo, Ana -sentenció, girando la pantalla para que viera el veredicto-. Mi sangre ya corre por tus venas de una forma que nunca vas a poder borrar.
Ana se hundió en las almohadas, sintiendo que el peso de la realidad la aplastaba. No era solo una sospecha; era el sello definitivo de su destino. Harry se sentó al borde de la cama, acariciando su vientre con una devoción aterradora.
-Ya no hay vuelta atrás -susurró él-. Ahora, vamos a legalizar esto.
Harry tomó su teléfono y marcó un número de memoria.
-Niall, necesito que vengas al penthouse. Ahora -dijo, su voz recuperando ese tono de mando que no aceptaba réplicas-. Trae tu identificación. Te necesito como testigo. Me voy a casar con Ana hoy mismo.
Al otro lado de la línea, el silencio de Niall fue sepulcral por unos segundos, antes de que Harry cortara la comunicación. Sabía que su socio y amigo no haría preguntas; Niall entendía que cuando Harry Styles decidía que algo le pertenecía, movía cielo y tierra para asegurarlo.
Media hora más tarde, entró en el salón, encontrándose con un escenario que parecía sacado de una novela de intriga. Harry estaba impecable, con una camisa blanca desabrochada en el cuello, y Ana permanecía sentada en el sofá, pálida, luciendo un vestido de seda que Harry había elegido para ella. Un juez de paz, contactado de urgencia, ya esperaba con los documentos sobre la mesa de mármol.
-¿Harry, estás seguro de esto? -preguntó Niall en voz baja, mirando la tensión evidente en el rostro de Ana-. Es... un paso muy grande, incluso para ti.
-Nunca he estado más seguro de nada en mi vida, Niall -respondió Harry, tomando la mano de Ana-. Firma el acta.
Niall asintió con una expresión de resignación leal. Sabía que no había forma de razonar con Harry cuando su posesividad entraba en juego.
El juez comenzó la ceremonia rápida y privada. Cuando llegó el momento de los votos, Harry no apartó la vista de ella.
-Te tomo como mi esposa, Ana. Para amarte, protegerte, y para asegurarme de que nunca te falte nada bajo mi nombre.
Ana, sintiendo la presión de los dedos de Harry en los suyos y la mirada inquisidora de Niall, pronunció el "sí" que la uniría a Harry para siempre. Firmó el acta con la mano temblorosa, viendo cómo su apellido cambiaba al de Harry frente a sus ojos.
Niall estampó su firma como testigo, sellando el contrato legal que convertía a la hija de Elena en la mujer de Harry Styles.
-Felicidades -dijo, estrechando la mano de Harry y saludando con un beso en la mejilla a Ana-. Supongo que ahora los dejo solos.
-Gracias, Niall. Sabes que esto no sale de estas paredes hasta que yo lo decida -despidió Harry a su amigo.
Cuando la puerta se cerró tras Niall y el juez, Harry se giró hacia Ana. La tomó por la cintura, pegándola a su cuerpo con una fuerza que le quitó el aliento.
ESTÁS LEYENDO
One Shots H. S. (+18)
Fiksi PenggemarHarry , Anna y Niall, una pareja nada convencional, una pareja de tres.
