Camila Hastings
Me desperté con el ceño fruncido de Natanael pegado prácticamente a mi hombro y un suspiro largo, exagerado, saliéndole del pecho.
- No dormí nada - murmuró, sin abrir los ojos - tengo un chingo de sueño.
Miré el reloj. Habían pasado exactamente cuarenta y siete minutos desde la última vez que se había despertado.
- Dormiste - le respondí bajito - poco, pero dormiste.
Abrió un ojo y me miró como si lo hubiera traicionado.
- Eso no cuenta como dormir, Cami.
Tuve que morderme el labio para no reírme. Santiago estaba profundamente dormido en la cuna e Ivanna apenas se removía, tranquila.
Natanael se sentó en la cama con movimientos torpes, pasándose la mano por la cara.
- Tengo sueño - repitió - hambre. Dolor de espalda. Y creo que odio el sol.
- Buenos días para ti también - le dije divertida, acomodándome mejor entre las almohadas.
Se levantó arrastrando los pies hacia el baño, refunfuñando cosas inentendibles. Cuando regresó, traía el cabello desordenado y una expresión todavía peor.
- ¿Por qué el piso está frío? - se quejó.
- Porque es piso - respondí - siempre ha sido así.
- Antes no estaba tan frío - refunfuñó, metiéndose de nuevo a la cama.
Me acerqué un poco y le piqué la mejilla con el dedo.
- Estás insoportable.
Me lanzó una mirada lenta, cansada, pero no tuvo energía para responder como normalmente lo haría.
- Estoy cansado - dijo simplemente.
- Lo sé - respondí, sonriendo - y estás muy gruñón.
- No estoy gruñón.
- Natanael - dije, conteniendo la risa - apenas son las seis de la mañana y ya te quejaste de todo lo que viste.
Soltó un suspiro dramático y se dejó caer boca arriba.
- Yo antes dormía.
- Antes no te despertabas cada dos horas a checar respiraciones.
Me miró de reojo.
- Es que a veces siento no respiran.
Reí bajito y me acerqué más, apoyando la cabeza en su pecho.
- Duerme - murmuré - aprovecha que están dormidos.
- ¿Y si despiertan? - preguntó de inmediato, tenso otra vez.
- Entonces despiertan - respondí tranquila - pero ahorita no.
Se quedó callado unos segundos, acariciando mi espalda, hasta que su cuerpo empezó a relajarse solo, traicionándolo.
- Si despiertan... - murmuró, casi dormido - me despiertas.
Sonreí, acomodándome entre sus brazos.
- Si, Nat.
No tardó ni un minuto en quedarse dormido, respirando profundo, completamente rendido. Lo miré un segundo más, con ternura y un poquito de diversión.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanficBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
