Camila Hastings
- Millie, por favor - murmuró contra mi cuello.
- Ya te dije que no, Natanael - respondí, intentando mantenerme seria, aunque la forma en que me tenía atrapada entre sus brazos lo hacía casi imposible.
El soltó un resoplido bajito, apretando su agarre en mi cintura.
- Camila, pero por lo menos piénsalo - pidió sin despegarse de mi - apenas te dije mi increíble idea y ya me mandaste a la verga.
- Nat...
- Solo piénsalo, chula - me interrumpió, alzando apenas la cabeza para mirarme con esa sonrisa que usaba cuando quería salirse con la suya.
Suspiré divertida, enredando mis dedos en su cabello.
- Mi amor...
- Piénsalo, Millie - insistió, haciendo un puchero exagerado - tantito nomás.
Fingí pensarlo por unos segundos, mientras el me veía como si estuviera dispuesto a discutir esto por horas.
- Ya lo pensé - dije finalmente, tratando de no reír.
- ¿Y? - preguntó de inmediato con evidente expectativa.
- Sigue siendo un no.
- ¡Camila! - exclamó, hundiéndose en mi cuello de nuevo - no lo pensaste bien.
Está vez, no pude contener la carcajada.
- ¡Rubén! - dije entre risas - quieres ponerle a nuestros bebés Wisin y Yandel. No te mames.
Se separó lo justo para mirarme, ofendido, o fingiendo estarlo.
- Son los nombres perfectos.
Arqueé una ceja.
- Si quieres que nuestros bebés nos odien, si.
- Les van a mamar - replicó con total seguridad.
Negué con la cabeza, riendo.
- ¡Claro que no, Natanael! - contesté, todavía riéndome - nos van a odiar toda su vida.
- Ni de pedo - dijo, completamente convencido - están chingonsisimos los nombres.
- Pero no para nuestros bebés, amor - respondí con una sonrisa divertida - no pasamos casi un año intentando quedar embarazada para ponerles Wisin y Yandel.
El se quedó en silencio unos segundos, su expresión suavizándose poco a poco. Luego se inclinó y dejó un beso lento en mi frente.
- Está bien, chula - dijo bajito - Wisin y Yandel no.
Me quedé mirándolo, como esperando la trampa. Porque con él siempre había una.
- ¿Así nada más? - pregunté, desconfiada - ¿Sin pelear otro ratito?
Sonrió de lado, pasando un mechón de cabello detrás de mi oreja.
- ¿Ves? Ya te están gustando los nombres.
Rodé los ojos, sonriendo con diversión.
- No, pero normalmente eres más terco.
El soltó una risa baja, inclinándose para darme un beso rápido.
- Si, pero igual siempre me ganas.
- Porque tengo razón.
- No - corrigió, apoyando la frente en la mía - porque sabes cómo convencerme.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
