Camila Hastings
- ¿Bueno? - hablé extrañada y adormilada al teléfono.
- Cami - me llamó con urgencia.
- ¿Gabito? ¿Qué pasa?
- Wey, Nata está mal.
Rodé los ojos al escucharlo, dispuesta a terminar esta llamada lo antes posible.
- Gabriel, no...
- No sé qué pedo, ni qué pasó - me cortó de nuevo - pero Nata está mal, wey. Llegó pedisimo a mi casa, anda todo loco.
- Pues duérmelo, yo qué sé.
- No pude, Camila - respondió con desesperación - ya lo intenté calmar, pero dice que va a ir a tu casa.
- No lo dejes y ya.
- ¡Anda todo loco, Camila! Anda amenazando a los guardias, wey.
Resoplé con frustración, aunque mi preocupación aumentaba al escucharlo.
- Está terco con ir contigo.
Me pasé la mano por la cara, intentando despejarme, pero mi corazón latía más rápido con cada palabra de Gabriel.
- ¿Y qué quieres que haga?
- ¡Pues dime qué hago con este cabrón! - exclamó - no deja de decir tu nombre, que ya valió verga, que no lo quieres, que...
Cerré los ojos con fuerza al escucharlo y hablé antes de que siguiera.
- Solo no lo dejes salir...
- ¡Ya lo intenté! - repitió con frustración - se volvió Lil Vato, te lo juro. Le anda diciendo a los guardias que ni se le acerquen porque van a valer verga. ¡Ni son sus guardias, wey! Y está chingue y chingue que va a ir a verte.
Mi mente iba a mil por hora, pero ninguna opción me parecía buena.
- Gabriel, pues...
- ¡No, Nata! - gritó alejado del teléfono - ¡cabrón, no, wey!
Mi respiración se aceleró y la desesperación se apoderó de mi al no saber qué estaba pasando, solo se escuchaban ruidos de movimientos.
- ¿A dónde vas, pendejo? Andas todo ido, wey.
- Gabriel, ¿qué pasó?
- Camila... - se escuchó su murmullo a lo lejos - quiero ver a Camila.
Apreté el teléfono contra mi oreja, sintiéndome completamente impotente.
- Se andaba yendo - me respondió con cansancio - Camila está dormida, wey. Vamos a que te duermas tú también.
- Cami... - la voz de Natanael sonó más cerca, acompañada de su respiración agitada - tengo que verla... no puede terminar así...
- Cabrón, ya, wey.
- Gabriel...
- ¡Puta madre, Nata! - me interrumpió el grito de Gabriel seguido de más movimiento - Camila, ven o neta se me va a ir.
Ni siquiera pude responder, porque la llamada se cortó.
Sabiendo que esto era una pésima idea, hice exactamente lo que pidió. Conduje hasta su casa sintiendo que el corazón se me saldría del pecho.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
