Camila Hastings
- No juegues así conmigo, chula - murmuró, su voz más ronca, más baja - sabes exactamente lo que haces.
- ¿Y tu qué vas a hacer? - pregunté, buscando provocarlo más, porque desde que volvimos a hablar, el no parecía siquiera pensar en estar conmigo de esa forma, y yo sentía que ya me estaba volviendo loca.
Vi cómo apretó la mandíbula. Cómo sus ojos bajaban a mis labios y volvían a subir.
- Cami... - suspiró, dejando caer su cabeza sobre el sillón - no te pedí quedarte para eso, amor.
- Ay, no mames, Natanael - exclamé con incredulidad, separándome un poco.
El se quedó callado por un segundo, pero hizo más firme su agarre para que no alejara del todo.
- No es que no quiera, amor - dijo con su mirada fija en el techo - es que... no quiero que pienses que eso es lo único que quiero... la primera vez así fue como iniciamos y... no quiero cagarla otra vez.
Me quedé en silencio, sintiendo una mezcla de frustración y vergüenza.
- No pensaba eso - susurré, sin atreverme a mirarlo.
Sentí cómo su mano buscó la mía, con cuidado, como si temiera que me alejara. La sostuvo con suavidad, entrelazando nuestros dedos.
- Entonces perdón... - murmuró, volviendo a mirarme - solo estoy intentando hacerlo bien esta vez. Pero no quiero que pienses que no te deseo. Porque sí lo hago, Cami... y me cuesta un chingo no demostrarlo todo el tiempo.
Asentí lentamente, mi mirada aún en un punto fijo del sillón.
Sentí cómo su pulgar recorría mi mano con delicadeza, como si quisiera calmarme.
- Está bien - dije finalmente - ¿podemos dormirnos ya? Estoy cansada.
- Cami... - susurró, buscando mi mirada, pero yo ya estaba haciendo el ademán de levantarme.
Él me detuvo suavemente, tomándome de la muñeca con una delicadeza que me hizo apretar los labios.
- Estoy cansada, Nata - repetí en voz baja.
Me miró por un momento, tal vez buscando qué decir, pero al final me soltó lentamente y yo me levanté en dirección a las escaleras. El me siguió en silencio, solo siendo llenado por el sonido que hacían las patitas de Papito.
- Tus cosas están donde mismo, amor.
Asentí, adentrándome al closet y tomando una pijama para después ir al baño. Antes de cerrar la puerta, lo vi sentado en los pies de la cama, acariciando distraídamente la cabeza de Papito.
Y vaya que no mintió cuando dijo que mis cosas estaban donde mismo. Incluso los productos que usaba estaban tal cual los recuerdo.
Cuando salí de nuevo, el estaba recargado en la cabecera solo con un short, sin camiseta, y eso solo aumentó mi frustración.
Avancé hacia el otro lado, metiéndome bajo la colcha, ya resignada a que cogería cuando al señor se le antojara.
El se levantó, adentrándose al baño también y yo aproveché para acomodarme y fingir ya estar dormida.
Escuché la puerta abrirse de nuevo y pronto la habitación quedó a oscuras mientras lo sentía removerse a mi lado.
- ¿Te puedo abrazar? - preguntó en voz baja.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
