Camila Hastings
- ¿Entonces? - preguntó desde el borde de la cama apenas puse un pie fuera del baño.
- Todavía falta, Nat - respondí en voz baja, apretando las manos a mis costados para detener un poco su temblor.
El asintió apenas, extendiendo su mano hacia mi. Avancé con pasos rápidos, sentándome en sus piernas. Me rodeó con sus brazos de inmediato, dejando un beso en mi cabeza.
Ninguno dijo nada por varios minutos, pero no era necesario. Los dos estábamos tensos, expectantes.
La alarma de mi celular sonó y ambos soltamos un suspiro, como si lo hubiéramos planeado.
Nos levantamos de inmediato, avanzando hacia el baño. Sentí su mano apoyarse suavemente en mi espalda mientras nos inclinábamos sobre la barra.
Su agarre se hizo más firme, y lo sentí tensarse a mi lado mientras decía algo, pero no lo registré. Mis ojos estaban fijos en la barra, volviéndose cada vez más borrosa gracias a las lágrimas.
Todas negativas... otra vez.
- Mi amor... - susurró, pero su voz sonó lejana.
Parpadeé un par de veces, dejando que las lágrimas cayeran libremente. Apoyé ambas manos en el mármol frío del lavabo y bajé la cabeza, tratando de controlar el temblor que empezaba en mis hombros.
- Millie... - dijo otra vez, y sentí cómo su mano subía desde mi espalda hasta mi nuca, acariciándome con cuidado.
Negué con la cabeza sin mirarlo.
- No sé por qué sigo haciéndome ilusiones - murmuré con un nudo en la garganta - siempre es lo mismo.
Él se pegó un poco más a mí, rodeándome con ambos brazos desde atrás.
- Va a pasar, chula - dijo con voz baja, apretándome un poco más - va a pasar.
Cerré los ojos, mordiéndome el labio para no soltar un sollozo.
- Estoy cansada, Nat... - dije, y ahí sí se me quebró la voz.
- Lo sé, mi amor - susurró - yo también.
Giré sobre mis talones y lo abracé con fuerza, hundiendo mi rostro en su pecho. Sentí su mano en mi espalda, la otra acariciando mi cabello, y sus labios presionados contra mi frente.
Me sostuvo con más fuerza cuando solté un sollozo ahogado contra su pecho.
- Aquí estoy, amor - murmuró con la voz entrecortada.
Asentí apenas contra su pecho, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza, casi tan rápido como el mío.
- Perdóname - dije en un susurro - siento que te estoy fallando.
Él se apartó solo lo justo para mirarme, sosteniéndome el rostro entre sus manos.
- No, Camila. No digas eso, por favor - sus ojos estaban rojos, igual que los míos - no me estás fallando. Esto no es tu culpa. Tarde o temprano vamos a tener a nuestro bebé.
Mis labios temblaron al intentar sonreír, pero no me salió.
- ¿Y si no...? - comencé, pero no pude terminar.
- Va a pasar, mi vida - dijo sin dudar - porque tu, más que nadie en este mundo, mereces ser mamá. Eres todo lo que un bebé necesita... amorosa, fuerte, paciente... y con el corazón más grande que he conocido.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
Fiksi PenggemarBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
