Camila Hastings
- Mira, llegó Nata - dijo Lucia señalando con la cabeza hacia las escaleras.
Siento el cuerpo tenso, como no te pienso
Asentí en respuesta antes de darle un gran trago a mi vaso.
Ya me quiero ir
- ¿No lo vas a saludar? - preguntó con el ceño fruncido - te está viendo.
Negué con la cabeza, sintiendo mi incomodidad crecer.
- ¿No?
- Ya no... ya no andamos.
Ni siquiera andamos, mamona alucinada
Su ceño se frunció mientras me miraba con una mezcla de incredulidad y sorpresa.
- Wey, ¿qué pedo? ¿Desde cuándo?
- Pues... desde hace como un mes - respondí tratando de sonar indiferente.
Lucía abrió los ojos como platos.
- ¡¿Un mes y no me dijiste nada?! - exclamó, mirándome como si hubiera cometido un crimen - Camila, ¿qué pedo? ¿Qué pasó?
- Nada, Lu - dije con simpleza, sintiendo el ardor del alcohol en mi garganta - eso no iba a llevar a nada y pues mejor así.
- No mames, Cami. ¿Por qué no me dijiste nada?
- No es la gran cosa, Lucia, en serio.
- Camila, estuvieron juntos un chingo - contestó mirándome con incredulidad - ¿cómo que no es la gran cosa?
Me reí sin ganas, porque claro que era gran cosa, pero que vergüenza admitirlo.
- Si, pero ya pasó, Lu - respondí antes de terminarme el resto de mi trago de un solo golpe.
Ella me observó en silencio por un momento, como si intentara descifrar qué tanto estaba mintiendo.
- ¿Y estás bien?
- Todo bien - mentí con una sonrisa forzada - te digo que no es la gran cosa.
Ella asintió, y aunque no se veía nada convencida, agradecí que entendiera que no quería seguir hablando sobre el tema.
- Pues viva la soltería, ¿no? - dijo con efusividad.
Reí negando con la cabeza.
- Tienes a tu novio al lado, Lucia, no mames.
- Bueno, bueno - contestó soltando una risita - viva tu soltería.
Rodé los ojos con diversión mientras ella vertía más alcohol en mi vaso.
- Veamos quién será el afortunado - murmuró repasando el lugar con la mirada.
- Ay, no, no mames - exclamé con una mueca.
- ¡Wey, claro que si!
Negué con la cabeza mientras tomaba el vaso de la mesa.
- Después de ese vaso dirás otra cosa - dijo antes de jalarnos a mi y a Cristian a bailar.
Comencé a bailar con ellos y otros amigos, y aunque sentía la intensa mirada de Natanael clavada en mí, me obligué a fingir que no lo notaba.
Pasado un tiempo, me recargué en el barandal para descansar un poco.
- Hola, linda - dijo un chico con una sonrisa llegando a mi lado.
Le dediqué una sonrisa educada.
- Hola.
- Soy Emilio.
Dudé por un momento si quería seguir esta conversación, pero la idea de Lucia era cada vez más atractiva... y el también.
- Camila.
- Mucho gusto, Cami - respondió chocando mi vaso con el suyo - ¿bailas conmigo?
- Estoy algo cansada, pero en un ratito más, si.
El sonrió, acercándose un poco más a mi.
- Me parece justo - dijo con una sonrisa confiada - ven, vamos a rellenar tu vaso.
Me tomó por la cintura mientras me guiaba hacia su mesa.
De repente, sentí que lo apartaron con brusquedad y su voz grave y cortante, hizo que se me helara la sangre.
- Te quitas, a la verga.
Mi corazón se detuvo un segundo antes de acelerarse con furia.
- ¡¿Qué te pasa, Natanael?! - exclamé, girándome para encararlo.
Él estaba con la mandíbula tensa y los ojos ardiendo de rabia. Emilio lo miró con incredulidad antes de fruncir el ceño.
- ¿Quién te crees, wey?
- ¿Qué, pendejo? ¿Tengo que decirte quién soy? - replicó con una sonrisa cínica.
Rodé lo ojos al escucharlo.
- No mames, Natanael - dije con fastidio - ya vete. No tienes nada que hacer aquí.
Él me miró, sus ojos encendidos con rabia.
- Ya la escuchaste - habló Emilio con una sonrisa burlona - yo la voy a cuidar bien, no te preocupes.
Natanael dio un paso al frente, y el instinto me hizo ponerme en medio antes de que la cosa escalara más.
- Rubén, vete - repetí entre dientes, sintiendo la tensión crecer con cada segundo que pasaba - estás haciendo una puta escena, no mames.
Pero él no se movió. Sus ojos oscuros se clavaron en los míos con algo más que enojo.
- Vámonos - dijo con firmeza, haciendo el ademán de tomar mi mano.
Retrocedí de inmediato, chocando con Emilio. El me sostuvo por la cintura, y el coraje de Natanael se encendió aún más.
- Quítale las pinches manos de encima.
Tragué con fuerza, sintiendo que en cualquier momento lo golpearía.
- ¿Te molesta, Cami? - preguntó ladeando la cabeza para verme mientras hacia más firme su agarre.
- Suéltala - ordenó avanzando otro paso.
- No quiero, wey, yo estoy con ella.
Eso bastó para que Natanael perdiera lo poco de control que le quedaba. Sus manos se empuñaron mientras su mandíbula se sentaba aún más.
- Nata, no - murmuré con rapidez poniendo una mano en su pecho para que no avanzara- no hagas una escena.
Porque además, pendeja yo, pensando en su imagen.
Pero él no me escuchó. Su mirada seguía clavada en Emilio con un enojo que solo iba en aumento.
- Hey, ¿qué pedo? - dijo otra voz llegando con nosotros - ¿todo bien?
- Wey, agarra a Camila - respondió Natanael sin despegar los ojos de Emilio.
Miré a Dan, quien veía la escena con el ceño fruncido.
- Llévatelo - pedí suplicante.
- Nata... - murmuró Dan, poniendo la mano en su hombro.
- Agarra a Camila - repitió entre dientes - llévala a la camioneta.
- Wey...
- Qué te la lleves - lo interrumpió sin paciencia - le voy a partir su puta madre a este pendejo y no quiero que esté aquí.
- Wey, vete tu - dijo Emilio y me atrajo un poco más hacia el - ella se quiere quedar conmigo. Sabe que la va a pasar bien.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanficBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
